Miscelánea y un apunte desde las alturas.

Esta semana ando un poco confuso con el tema del apunte, y no es por falta de temas interesantes que tratar. Se me ocurren algunos como, por ejemplo, las manifestaciones en contra del matrimonio gay promovidas por un foro, el de la familia, que curiosamente se arroga la representación de todas las familias habidas y por haber...

El caso es que uno de los mandamases de este foro es Benigno Blanco, un viejo conocido de los que estamos ocupados siempre con historias del agua. Este Benigno, consejero de Iberdrola y ex—director general en los Gobiernos del PP en varias direcciones de los Ministerios de Fomento y Medio Ambiente, es un tipo así muy serio, tranquilo y que transmite serenidad. La misma serenidad con la que promovió y agilizó los trámites para que se efectuaran nuevos embalses en el Pirineo; pantanos que, en la práctica, iban a suponer el desalojo y desarraigo de miles de familias; familias que, a su vez, él dice representar.

Afortunadamente, os estoy hablando de una posibilidad que todavía no se ha concretado en hechos reales. Varias denuncias de ayuntamientos, colectivos sociales y particulares han forzado a que el señor Maligno Negro y algunos de sus allegados en las tareas ministeriales tengan que pasar por el banquillo para defenderse de las acusaciones de prevaricación y falsedad documental. Los pantanos todavía no se han hecho y parece que siempre van a dormir el sueño de los proyectos fracasados; unos por inviabilidad económica, otros por riesgos geológicos que podrían provocar un nuevo Tous en Aragón. Todos estos motivos están justificados en las sentencias judiciales que están fallando a favor de las familias que no quieren ver bajo las aguas el escenario de sus vidas.

Bueno... os decía que estaba algo confuso y la verdad es que sí; no sabría muy bien de qué hablaros en estos días de calor sostenido... de puntas de consumo energético, de crecimiento exponencial de las demandas, del gasto energético de la administración que ha subido en los últimos años un 8 por ciento más que cualquier otro... de las manifestaciones con bastante menos público a favor de erradicar la pobreza... del día del orgullo gay... de las peleas entre los castellano—manchegos y los murcianos por el agua del Tajo... ciertamente estoy hecho un lío, y es que la actualidad acaba siempre por desbordarle a uno.

Creo que el apunte de esta semana se lo voy a dedicar a un pensamiento mío muy particular y nada ambicioso... He estado algunos días en Sierra Nevada... El sábado por la tarde llegamos a una cima que se conoce como la Alcazaba. Es una montaña bellísima, vecina del rey Mulhacén -- a ella la denominan la Reina -- y que ascendimos desde la cubeta glacial de Siete Lagunas. Pasamos un rato en la cumbre mientras el sol iba inclinándose cada vez más... hacía bastante fresco y en el valle del Genil, hacia Granada, una brumilla lechosa delataba el calor del día...

Estando allá arriba, las cosas del mundo parecen bastante futiles, muy accesorias y nada definitivas. Desde esa atalaya, única montaña femenina de Sierra Nevada, intuí que lo decisivo puede resumirse en bastantes pocas palabras, en unos gestos... quizás el abrazo que nos dimos al alcanzar la cima... o quizás el reflejo del sol poniente en unos rostros muy cansados, reventados pero felices de sentir el áspero roce, la dura corteza de esta vieja Madre que nos acoge, nos mima y acaba por hacernos creer que somos sus dueños. Atrevida ignorancia que nos impide reconocer que, simplemente, somos una ínfima partícula que está dentro de una minúscula roca, de un peñasco perdido en la ladera insondable de alguna montaña, montaña oculta en el entramado laberíntico de una cordillera muy, muy lejana.

.......................................................................................................