Nacido en Yecla (Murcia) en 1976, es licenciado y doctor en Historia por la Universidad de Murcia (1999 y 2003). De 2008 a 2010 ha sido profesor de Historia Económica en la Universidad de Zaragoza, y desde 2010 es profesor de Didáctica de las Ciencias Sociales en la Facultad de Educación de la Universidad de Murcia, donde ocupa plaza de profesor Titular de Universidad. Las investigaciones se han mostrado plurales e interdisciplinares, recogidas en una amplia y variada producción científica como demuestran los once libros (siete monografías y cuatro ediciones) publicados en su mayoría por editoriales ajenas a las instituciones en las que ha trabajado; más de una treintena de artículos en revistas nacionales e internacionales (Estados Unidos, Reino Unido, Suiza, Bélgica, Brasil, Colombia, Australia…) indexadas en las principales bases de revistas científicas (Web of Science; Scopus; ERIH), otros tantos capítulos de libros, así como conferencias invitadas y participaciones en congresos por Europa y Estados Unidos. Si bien en un inicio las investigaciones se encuadraban en el ámbito de la historia académica, desde hace una década los trabajos de investigación se centran en el campo de la transferencia del conocimiento histórico como un puntal básico en la formación de los ciudadanos. La motivación se encuentra en el hecho de que el conocimiento histórico va más allá del mero conocimiento académico y se vincula con la utilidad social de la historia. Por ello, las actuales líneas de trabajo se centran en la idea de cultura histórica, lo que supone prestar atención al modo en el que una sociedad interpreta, transmite y transforma el pasado por medio de sus narraciones. Esto implica no sólo prestar atención a las esferas de la educación formal (ámbito educativo) sino también a los ámbitos informales (transmedia, patrimonio cultural, consumo de contenidos históricos a través del ocio, etc.). Partiendo de los valores que tanto alumnado, como docentes como recursos educativos e informales proyectan sobre el pasado, se puede generar un debate crítico sobre cuán diferentes podían ser las motivaciones e intenciones de los agentes históricos, ya que no se banaliza el conocimiento común, sino que es el punto de partida para motivar a los estudiantes a conocer un pasado mucho más complejo y rico de lo que se cree.


Born in Yecla (Murcia) in 1976, he holds a degree and a PhD in History from the University of Murcia (1999 and 2003). From 2008 to 2010 he was an associate professor of Economic History at the University of Zaragoza, and since 2010 he has been a professor of Didactics of Social Sciences at the Faculty of Education of the University of Murcia, where he holds a position as a Faculty Member. The research has been plural and interdisciplinary, collected in a wide and varied scientific production, as evidenced by the eleven books (seven monographs and four editions) published mostly by publishers outside the institutions in which he has worked; more than thirty articles in national and international journals (United States, United Kingdom, Switzerland, Belgium, Brazil, Colombia, Australia…) indexed in the main databases of scientific journals (Web of Science; Scopus; ERIH), as well as book chapters and invited lectures and participation in congresses in Europe and the United States. Although at the beginning the research was framed in the field of academic history, for a decade the researches have focused on the field of historical knowledge as a basic pillar in civic education. The motivation lies in the fact that historical knowledge goes beyond mere academic knowledge and is linked to the public use of history. For this reason, the current fields of research focus on the idea of historical culture, which means paying attention to the way in which a society interprets, transmits and transforms the past through its narratives. This implies paying attention not only to the spheres of formal education (school history) but also to the informal spheres (transmedia, cultural heritage, consumption of historical content through leisure, etc.). In assuming the values that both students and teachers as well as educational and informal resources project on the past, a critical debate can be generated about how different the motivations and intentions of historical agents could be, since common knowledge is not trivialized, but is the starting point to motivate students to learn about a past that is much more complex and richer than is believed.