LA VERDAD, 17 DE FEBRERO DE 2013
Esta semana se celebra el debate sobre el Estado de la Nación. A nadie le sorprendería que por muchos temas que se traten, lo que quede al día siguiente como portada de periódicos e inicio de los telediarios siga siendo el cruce de acusaciones sobre los últimos casos de corrupción. Si este debate es una continuación de lo visto estas semanas, solo será un evento político estéril que no ayudará a mejorar la situación, ni a aclarar nada a los ciudadanos. Solo a que sigan pensando que todo es más de lo mismo.
Este tema, junto con la crisis, el paro, los desahucios, los recortes o la continuidad de España como el país que hoy conocemos, deberían ser analizados sin sobresaltos y buscando el consenso entre los partidos, aunque es una expectativa insólita si tenemos en cuenta los precedentes de otros debates y como está el “patio”. El panorama nos lleva a esperar que sea un debate sobre lo que hoy tenemos en España, temas más relacionados con la miseria que con un país que hace pocos años era el “milagro” español.
El protagonismo principal se lo llevará la corrupción y la transparencia, siendo abordadas previsiblemente desde la óptica del “y tú más”. Cualquiera de las intervenciones que no lleguen al detalle difícilmente aportarán soluciones para la prevención de la corrupción. Si no se aprovechan estas citas para mejorar los instrumentos propuestos como la ley de transparencia, se coadyuva a seguir la dinámica de cómo se hacen las leyes en España, quedando en obligaciones formales que no solucionan los problemas de fondo. Al hilo de la transparencia resultan dos temas menos atractivos para la contienda política pero igual de importantes, como la necesidad de provocar un cambio generalizado en la forma de hacer las cosas en el ámbito público mediante una mayor ética y responsabilidad, así como la recuperación de la confianza de los ciudadanos.
El problema del debate sobre el Estado de la Nación es que está configurado como un lugar de reproche, ni siquiera de control al gobierno, más que como un espacio para el entendimiento. Hoy en día, cuando es más necesario que nunca que exista una colaboración absoluta entre los partidos políticos sucede lo contrario. Los ciudadanos no necesitan un debate sobre el Estado de la Nación, sino una negociación entre los partidos para mejorar la salud del país.
Bajando las expectativas, al menos sería más provechoso para los ciudadanos que se discutiesen los temas desde un punto más informativo y real, que se conociese y debatiese el Estado de la Nación y no el estado de las verdades a medias que unos y otros destacan para defender lo suyo o desacreditar al contrario.
Se demanda saber si realmente los recortes han servido para algo, si se pueden orientar a ámbitos menos lesivos para los ciudadanos, cuál es el efecto real de la reforma laboral, si se puede incentivar mejor la creación de empresas y puestos de trabajo, si las pensiones seguirán existiendo, cuál es el futuro de la sanidad y las políticas sociales o por qué no se paran de inmediato los desahucios a personas sin recursos, ni alternativas.
Estos serían los temas de un debate, de la política en mayúsculas a la que se refería el Jefe del Estado, de una nueva forma de hacer política, en la que el todos los partidos sean responsables. Un debate en el que el partido de gobierno tenga capacidad de admitir los errores cometidos, que la oposición pueda proponer mejoras y que el partido de gobierno no las rechace sistemáticamente sin ni siquiera haberlas estudiado y que, por otra parte, la oposición también se ejerza con responsabilidad y no solo con demagogia o acusaciones.
En todo caso los partidos mayoritarios, PP y PSOE, son a los que más les conviene hacer estos cambios en la política y en este tipo de citas políticas. Parecen no haberse dado cuenta que hoy se les mira a ambos con la misma óptica y que sus desencuentros o la miseria de cada uno por separado se proyecta sobre los dos para una parte de la sociedad que ya está cansada de no ver mejoras y que buscan en partidos más pequeños como IU e UPyD un nuevo referente tal y como se observa en las últimas encuestas.
Quizás haya llegado el momento de hablar menos y ponerse más de acuerdo de una vez, de hacer una negociación sobre el estado de la Nación, ese gran pacto tan citado que nunca llega y que podría devolvernos la capacidad de confiar de nuevo en nuestro país.
MURCIA, 20 Ene 2013. (EUROPA PRESS) -
El artículo 11.1B de la Ley del Estatuto Regional de la Actividad Política obliga a los altos cargos del Gobierno murciano a abstenerse en la realización de actividades privadas relacionadas con los asuntos sobre los que hubieran adoptado decisión expresa en el ejercicio de su cargo durante los dos años siguientes a su cese, según ha explicado el decano del Colegio de Ciencias Políticas de la Región de Murcia, Javier Sierra.
En declaraciones a Europa Press, Sierra recuerda que los altos cargos -esto es, los directores generales, los secretarios generales, los consejeros y el presidente del Gobierno regional_también tienen prohibido por Ley, en los dos años siguientes a su cese, la celebración de contratos de asistencia técnica, servicios o similares con la Administración pública regional o sus organismos públicos.
El decano explica que esta serie de incompatibilidades establecidas por Ley intentan evitar que los altos cargos se forjen un puesto de trabajo para cuando finalicen su mandato, y que el ejercicio de la actividad política se haga con las máximas garantías de imparcialidad, buscando el interés público.
Asimismo, la Ley pretende evitar que el cargo político “esté coaccionado o influido por lo que va a hacer una vez finalizado su mandato, en caso de ser cesado o de que su gobierno no salga elegido y se vea obligado a buscar una alternativa”.
Sierra considera que esta configuración del régimen de incompatibilidades es “positiva”, pero advierte que también tiene una lectura negativa, por ejemplo, cuando una persona que ha dedicado toda su vida a un sector que trabaja para la administración pública quiere dar el salto a la política y se ve obligada a sacrificar un posible futuro en su actividad privada, al menos durante los dos siguientes años a dejar el cargo.
Además, recuerda que el régimen de incompatibilidades no afecta sólo a la persona que ocupa un alto cargo, sino también en relación a sus a determinados familiares en función del grado de consanguinidad.
Por ejemplo, el alto cargo tiene obligación de abstenerse en todos aquellos asuntos que interesen directa o indirectamente a sus parientes, por consanguinidad o afinidad, hasta el segundo grado, o a empresas en que él o sus parientes tuviesen participación.
Por lo tanto, Sierra cree que el único problema de esta Ley es que hay mucha gente que renuncia a la política a pesar de que puedan tener muy buenos perfiles de gestores, por valorar que el hecho de ejercer un alto cargo “le va a conllevar más consecuencias negativas personales que positivas”.
El decano del Colegio de Ciencias Políticas explica que todas estas restricciones, al final, hacen que el perfil de quienes ejercen la actividad política se corresponda con el de funcionario público, o aquel cuya familia no tiene intereses directos en la administración.
En la práctica, el decano considera que lo más lógico es que si un gobierno necesita un alto cargo para un área concreta, busque un profesional. En el caso del Gobierno murciano, recuerda que los consejeros y directores generales son profesionales en un porcentaje bastante amplio, según la estrategia seguida por Valcárcel.
ACUMULACIÓN DE SUELDOS: EL CASO DE LOS PARLAMENTARIOS
Sierra subraya que los parlamentarios no tienen las restricciones que encuentran los altos cargos a la hora de compatibilizar su actividad pública y privada, hasta el punto de que pueden seguir ejerciendo sus labores profesionales.
En este caso, apunta que otro de los problemas del sistema es la acumulación de sueldos, y se pregunta hasta qué punto es ético que una persona que compatibiliza su actividad parlamentaria con una actividad privada reciba unas retribuciones muy altas al simultanear varios salarios.
En su opinión, aquella persona que tenga una actividad remunerada que le permita tener un nivel de vida “ordinario o corriente” debería “abstenerse o renunciar a cualquier tipo de percepción por parte de la asamblea correspondiente, bien sea el Congreso, el Senado o la cámara legislativa autonómica.
En el caso de la Región de Murcia, Sierra añade que algunos de los parlamentarios regionales compatibilizan su escaño en la Asamblea con otro puesto de carácter político, como alcalde, por ejemplo.
En la Asamblea, la actividad de los parlamentarios está regulada por la misma ley de los altos cargos regionales, el Estatuto Regional de la Actividad Política, que establece que los diputados tienen una “compatibilidad absoluta” con otras ocupaciones.
En concreto, el artículo número 5 de esta Ley establece que la condición de diputado regional es compatible con la actividad profesional privada, con el desempeño en activo de cualquier puesto en la función pública, con el ejercicio del comercio, de la industria, del arte o de cualquier otra actividad lucrativa.
No obstante, el Decano del Colegio de Ciencias Políticas de la Región considera que los parlamentarios que desarrollen una actividad privada y que cuenten con un sueldo mínimo asegurado, “deberían renunciar a la retribución como diputados, puesto que cualquier otra actividad le está restando tiempo a su dedicación política”.
A la hora de establecer un límite en las retribuciones, Sierra cree que debería renunciar a las retribuciones de diputado “todo aquel que ganase más de 3.000 euros en el ámbito privado” o que se renunciase a la parte de las retribuciones públicas que hagan superar este límite cuando lo percibido en el ámbito privado sea una cuantía menor.
SUELDOS DE POLÍTICOS: UNA MEDIA DE LO GANADO TRABAJANDO
De hecho, tanto parlamentarios como para altos cargos, propone que las percepciones que reciban en función del cargo se calculen como media de las ganancias declaradas en los últimos cinco años de vida profesional. De este modo se evitaría, apunta, que haya personas cuyo interés en relación a la política sea “mejorar” económicamente “ayudaría a acabar con esta idea del político profesional”.
Pero a su vez esta media debería tener un mínimo de percepciones “para que sea viable que una persona realice su actividad política en exclusiva”. Sierra no cree que los políticos tengan que ser altruistas del todo, y su dedicación “hay que pagarla”, pero “no a precios tan altos”, por lo que propone un límite máximo “porque los presupuestos públicos no pueden asumir todas las situaciones y más en la coyuntura de crisis actual” y añade que “si la ciudadanía se aprieta el cinturón, los salarios de los políticos deben ser ejemplificadores”.
Por ello, apuesta por establecer una cifra tope que permita tener un sueldo digno y un nivel de vida adecuado, equivalente a tres o cuatro o cinco veces el salario mínimo, al entender que deben de tener un salario superior al de cualquier profesional, porque está expuesto a la crítica y debe de hacer sacrificios y cumplir con obligaciones de protocolo, acudir a actos sociales o cuidar su vestimenta, por ejemplo.
No obstante señala, que este límite máximo debería mantenerse incluso para cualesquiera otras percepciones “asistencias a reuniones de Comisiones y otras que se realizasen en función de su cargo en Consejos de Administración o similares” con la sola excepción de los gastos de transporte, alojamiento y manutención en caso de existir viajes imprescindibles.
Apuesta por aprovechar algún tipo de institución independiente de la Administración pública y de los partidos, como el Consejo Económico y Social o una Comisión formada por expertos y representantes de la sociedad civil, que pudiera estudiar las percepciones de los políticos y supervisar su actividad y concesión de compatibilidades y dictar laudos que fueran vinculantes, sin llegar a ser un órgano judicial.
LA VERDAD DE MURCIA - 19 de mayo de 2012
Hoy se celebra el Congreso Regional del Partido Popular en el que se escenifica una vez más el poder de Valcárcel sobre la estructura del partido. ¿Eso es bueno? Electoralmente sí. Valcárcel dice que los ciudadanos no perdonan, ni votan a los partidos divididos y tiene razón, de ahí que el liderazgo presidencialista que ejerce sobre su partido sea incuestionable y así lo ha demostrado desde 1995. No ha hecho más que subir electoralmente hasta algo más del 60% de los votos que cosecha últimamente.
Pero el poder de Valcárcel no se limita a su partido o a la Comunidad Autónoma, sino que se despliega sobre todas las instituciones públicas presentes en la Región, incluida la Delegación del Gobierno dirigida por sus hombres de confianza y con la lealtad de su gente en los Ayuntamientos (casi todos suyos) dando protagonismo a los Alcaldes en este Congreso Popular. Pena que en Madrid no se pinte lo mismo.
El mapa regional es más azul que nunca y la cohesión del partido también, por eso en este Congreso no se esperan cambios más allá de los que aparecen en agenda para puestos orgánicos del partido. Aunque se intente obviar o no se quiera hablar de ello en este Congreso, el principal tema de atención puede ser la preparación de su marcha a Europa, sin embargo, los vaivenes del presidente sobre su intención de dejar espacio a nuevas caras han hecho que ni los aspirantes a la sucesión, ni los corrillos de confabuladores tengan muchas expectativas. No obstante, para disipar las dudas, falta que Valcárcel diga fecha y sobre todo que designe públicamente a la persona que le suceda.
Le tocaría decir la fecha en este Congreso si quiere habituar al electorado al nombre del candidato y romper la tónica de aburrimiento de una Región que ya está cansada de ver trayectorias eternas, en la que hablar de renovación generacional es poco más que convertirse en un molesto romántico. Aparte, el exceso de tiempo puede pasar factura. En el cambio de año entre 2010 y 2011 con el “tijeretazo” fue la primera vez que se tosió públicamente al presidente con tanta intensidad. Desde que está en el Gobierno no se habían visto unos ataques a su persona de ese calado. Existen precedentes similares de este tipo de desgaste y sólo hay que remontarse unos años a 2005 para ver como Fraga pasaba de tener la mayoría absoluta en Galicia a estar en la oposición por muy poco. No es algo insólito por poco probable que sea en la Región de Murcia.
Volviendo al “tema”, si realmente se marcha a mitad de mandato sólo podrá elegir entre los diputados regionales actuales para ocupar la presidencia de la Comunidad Autónoma, eso nos dejaría solo unos pocos nombres entre los que suena con fuerza últimamente Juan Bernal, aunque no hay que olvidar a otros como Pedro Antonio Sánchez. En esta hornada no entraría Miguel Ángel Cámara por no ser diputado y diferencias varias, salvo que se optase por una bicefalia distinguiendo entre el partido y la presidencia de la Comunidad Autónoma (algo inaudito).
En todo caso, no es de esperar que se rompa el estilo de liderazgo llevado por Valcárcel hasta el momento, ello obligaría a que la nueva estructura del partido que salga de este Congreso sea del gusto de quien vaya a suceder a Valcárcel y no la elegida por éste. Hace varios siglos ya aconsejaba Maquiavelo al Príncipe de los riesgos de no tener un equipo adecuado: “cuando veas que el ministro piensa más en sí mismo que en ti, y que en todos los asuntos busca su propio provecho … nunca te podrás fiar de él”. Si el nuevo equipo no trabaja por el nuevo líder, pueden sonar alarmas de guerra en el seno del partido y es improbable que Valcárcel no haya tomado ya medidas para evitarlo.
El segundo paso de aquí a pocos meses si se prepara la renovación, llevaría a dar un lavado de cara al Consejo de Gobierno con personas de confianza de quienes vayan a llevar el partido. No es difícil advertir que nuestros Consejeros son dispares, distinguiendo entre un tecnócrata, un profesional, un especialista en marketing, un hombre tranquilo, una mujer invisible, un romántico, un despreocupado y alguno que no se entera de que va esto (advertirá el lector que hay un adjetivo para cada uno). Tanta diversidad es buena mientras esté Valcárcel quien no es cuestionado, pero cualquier nuevo líder debe rodearse de los más fieles, no sólo por reforzar su liderazgo, sino también porque los retos actuales no son sencillos y demostrar una buena gestión en estos momentos puede hacer que la transición popular deje al partido intacto interna y electoralmente. En fin, Valcárcel decide
LA OPINIÓN DE MURCIA - 20 de abril de 2012
El último avance del Padrón a 1 de enero de 2012 nos confirma la pauta que se inició en 2011 de un descenso de la población de nacionalidad extranjera en la Región. No obstante, los datos esconden pautas diferenciadas según se hable de extranjeros latinoamericanos, norteafricanos o comunitarios.
Los principales descensos han venido de la población boliviana y ecuatoriana con especial intensidad en esta última que, desde 2005 cuando alcanzó su mayor presencia superando las 55.000 personas, ha pasado a 39.500 ecuatorianos en la actualidad, siendo 3.500 menos que hace un año. Por el contrario, la población Marroquí sigue experimentando un crecimiento constante. En el año 2004 había cerca de 34.500 marroquíes en nuestra Región, prácticamente la población actual de Águilas. Hoy, ocho años más tarde y con un crecimiento ininterrumpido llegan a los 72.496, más del doble de los que eran en 2004, constituyendo el 4,9% de la población regional (5 de cada 100 personas) y superando con creces el equivalente a la población de todo del Municipio de Molina de Segura (4º municipio regional en población).
Aunque los datos de población publicados no están desagregados por municipios, es de esperar que el grueso de estos 1.622 nuevos vecinos de nacionalidad marroquí, se ubique en torno a las poblaciones de concentración de sus compatriotas en municipios como Fuente Álamo, San Javier o Torre Pacheco en los que más del 10% es de nacionalidad marroquí.
Esta presencia previa les facilita su llegada, a lo que se suma la existencia de fuentes de trabajo en el sector agrícola aun a pesar de la situación de crisis. De hecho, en las explotaciones agrícolas del Campo de Cartagena y Mar Menor ha dominado la presencia de trabajadores del norte de África, frente a otras zonas como el Valle del Guadalentín en la que tuvieron mayor acogida los inmigrantes ecuatorianos que vinieron años después. De hecho, cerca del 75% de la población trabajadora marroquí trabaja en el régimen agrario en la Región de Murcia, lo que puede explicar que esta población se mantenga e incluso crezca, frente a otros como los ecuatorianos cuya diversificación laboral era mayor y por tanto, la caída de la construcción y otros sectores les ha privado de su fuente de trabajo empujándoles hacia otros países o al retorno.
En cuanto a la población comunitaria, observamos que se mantiene más o menos la población de Reino Unido y de Alemania, constituida principalmente de personas más mayores que viven su retiro en nuestras costas, mientras que se palpa cierto descenso entre franceses e italianos cuya composición demográfica posee un perfil más joven y la situación económica ha podido favorecer la marcha de aquellos que permanecían por trabajo.
En conclusión, es de esperar que a corto plazo estas tendencias continúen, por lo que seguiría creciendo el número de marroquíes y bajando la presencia de latinos, lo que nos lleva a mantener vivos los retos de la integración resultantes de la llegada de más nuevos vecinos con diferentes rasgos culturales, religión e idioma.
MURCIAECONOMIA.COM - 17 de enero de 2012
Sigo con expectación la promesa que ha realizado el nuevo gobierno de España de lanzar una Ley de Emprendedores, ya que el Estado es quien tiene de verdad la mayoría de las competencias que afectan de una manera directa a los trámites y barreras existentes en materia de creación de empresas.
La crisis se ha llevado por delante a multitud de pequeñas empresas y autónomos, quienes son precisamente los más numerosas con un gran impacto en la creación de puestos de trabajo. Las grandes empresas suponen un porcentaje minúsculo del total empresas, motivo por el que es necesaria una ley que trabaje sobre la óptica de la pequeña empresa.
Tradicionalmente el tratamiento y percepción social de las empresas es juzgado bajo la perspectiva de la gran empresa. Las obligaciones y los trámites se hacen pensando a gran escala sin tener en cuenta lo que Europa ya ha dicho en más de una ocasión a través de la Small Business Act (SBA), la necesidad de pensar primero a pequeña escala, es decir, tener en cuenta a las pequeñas empresas y autónomos con recursos limitados cuando se legisla, se hacen reglamentos o se establecen procedimientos.
Como no se hace así, sino que se legisla y se incrementan los requerimientos pensando en la gran empresa o en que la empresa lo aguanta todo, no se hace otra cosa que favorecer a las grandes corporaciones y al gran capital, porque es el único que tiene una capacidad de adaptación a los nuevos requerimientos con mayor facilidad que una empresa pequeña.
Con ello, el sambenito se lo queda el pequeño empresario y se desalienta al potencial emprendedor, el cual se enfrenta a un maremágnum de procedimientos que requieren conocimientos que un mortal no suele tener como de derecho mercantil, contabilidad, marketing, etc. y a necesidades como la financiación que ahora los bancos no dan. El menú de barreras al emprendedor es amplio y conocido. Parece que semanas atrás se había descubierto el oro y que se incorporaba en los discursos políticos la referencia a los emprendedores. Vamos a ver en qué se materializa, realmente hace falta una ley de emprendedores, pero una ley que no sea marketiniana, sino eficaz que simplifique y facilite de verdad.
Pero igual o casi más importante que todo esto es la falta de cultura emprendedora, entendiendo por ella el compendio de valores que hacen a un individuo ser proclive a montar un negocio y asumir el riesgo implícito que conlleva. Desde nuestra infancia nos educan con las miras puestas en trabajar, pero siempre por cuenta ajena. Es necesario fomentar en el sistema educativo unos valores que conlleven también a nuestros jóvenes a optar por el autoempleo como una alternativa más en la que aspirar a triunfar, toda vez que el sueño de ser funcionario cada vez es más difícil y que se ha dejado de alentar a los jóvenes al abandono de los estudios por un salario basado en la burbuja de los años del ‘boom’.
Por estos motivos, es necesario que la política de emprendedores y la destinada a empresas se convierta en un tema prioritario que se proyecte de forma transversal sobre otras políticas y especialmente sobre la formación al empleo y la educación en todos sus niveles. Mientras tanto, crear empleo sin empleadores es harto difícil.
MURCIAECONOMIA.COM - 17 de noviembre de 2011
No diré nada nuevo al afirmar que los actores sociales y grupos de interés compiten por “colocar” sus temas como los más importantes en la agenda de los poderes públicos y por tanto, pugnan entre sí para que sean una prioridad en la acción política de los gobiernos y en el destino del gasto público.
En el punto en el que nos encontramos esta competición se vuelve más importante porque los recursos públicos están, no sólo restringidos, si no que se ve en el horizonte una drástica reducción, aun mayor de la acontecida hasta ahora.
El debate sobre el endeudamiento no debería ya tener lugar porque ni siquiera algunos gobiernos, como pueda suceder con nuestra región, tienen capacidad de colocar deuda porque nadie se la compra. Dos opciones nos quedan: incrementar los ingresos públicos o reducir el gasto. Cualquiera de las dos medidas son de lo más impopulares.
Incrementar los ingresos públicos requiere subir los impuestos. Una alternativa sería comercializar bienes y servicios por parte de la administración pública, ya lo hacen nuestras universidades al “vender” los resultados de sus investigaciones, también se recurre a fórmulas como la enajenación de inmuebles. Estas soluciones pueden ser temporales por cuanto se “acaben” los inmuebles a vender o provocar distorsiones en el mercado porque la comercialización de servicios sea una competencia desleal a las empresas de investigación enmarcadas en el sector terciario avanzado.
El problema del incremento de los ingresos públicos por la vía de elevación de impuestos o creación de nuevos, reside en establecer un sistema que sea además de justo, conveniente. Me refiero a que sea justo para evitar que carguen con esa subida de impuestos las capas con menor capacidad económica, pero que al mismo tiempo que sea conveniente porque subir impuestos a grandes empresas, según como se haga, lo único que puede provocar es que las multinacionales se marchen o elijan otros países como sede, lo que puede tener unas graves consecuencias en el empleo.
Otra vertiente del problema de la subida de impuestos es la percepción de retorno. En la calle no existe una impresión clara de que se está gastando bien y que los ingresos se traducen convenientemente de forma efectiva y eficiente en prestación de servicios públicos. En los países nórdicos sucede lo contrario, hay un grueso impositivo amplio, pero los servicios y prestaciones además de ser palpables son percibidos como eficientes.
La otra vía es la reducción del gasto público y aquí es donde más se está actuando en los últimos tiempos, pero del mismo modo es donde se produce mayor contestación social por parte de los grupos afectados. Esto sucede con la reducción de la Administración y de sus organismos satelitales como las Fundaciones y otros entes públicos, el decremento de las subvenciones a organismos intermedios y asociaciones, de la inversión en infraestructuras y de la contratación pública, además de otras acciones como la congelación de las ofertas de empleo y la moderación salarial.
Por esta reducción del gasto público los actores y agentes sociales afectados están venga a competir, con la intención de colocar sus intereses bajo el paraguas de los temas prioritarios en la agenda política y así evitar los recortes en su ámbito. El problema es que nadie quiere perder, todos proponen soluciones echando balones fuera hacia otros ámbitos, esto es el sálvese quien pueda y mientras tanto el barco está a la deriva o bien se hunde.
En conclusión, estas reflexiones vienen a reflejar lo que está pasando en este país: nadie quiere perder y todo nos parece mal. Mirando a Grecia o Italia quizás nos demos cuenta que no son estos países, si no España lo que se refleja en el espejo.
DEBATE SIN GANADOR - DIARIO LA VERDAD - REGIÓN DE MURCIA, 9 DE NOVIEMBRE DE 2011
Esperábamos un debate que no fuese previsible, pero los discursos fueron similares a los que cada partido trabaja. Las estrategias siguieron la línea argumental que trata de ofrecer un ‘marco’ de interpretación de la realidad en base a los temas de campaña que interesan a cada partido. Los populares trataban de dibujar un PSOE origen de la crisis y el paro, mientras que el Partido Socialista se defendía achacando que la Región de Murcia también posee estos mismos síntomas (paro, deuda, proveedores, etc...)
Siguiendo la estrategia de Rubalcaba, los socialistas intentaron infundir incertidumbre sobre la sanidad, la educación y las prestaciones del Estado del bienestar en base a una supuesta ‘agenda oculta’ y con múltiples alusiones al futuro gobierno para favorecer a los ricos. Los populares, por su parte, contrarrestaron con la línea argumental de creación y apoyo a las empresas-empleo-puestos de trabajo e ingresos a través de impuestos, asumiendo el rol de ser la única solución para el problema de la crisis, tal y como hizo Rajoy en el debate nacional del lunes.
En cuanto al protagonismo, lo asumieron principalmente Martínez-Pujalte y Saura. El primero, una figura nacional conocida por algunos programas de entretenimiento (’Caiga quien caiga’). Con el segundo, el PSOE comete un fallo de estrategia porque el protagonismo le tocaba como candidata a María González Veracruz, que además ofrece una imagen renovada. María José Nicolás estuvo acertada en su papel en una posición secundaria, pero firme.
Por último, en la preparación del debate, los socialistas lucieron un mayor cuidado con una vestimenta seria y sobria en contraste con los trajes singulares de Martínez-Pujalte. Los candidatos del PSOE fueron los únicos que recurrieron a cartulinas con imágenes gráficas, destacando además la mirada directa a la cámara que en todo momento proyectaba María González Veracruz, junto a sus dotes de comunicación no verbal.
MURCIAECONOMIA.COM - Martes 8 de noviembre de 2011
La comunidad científica está de acuerdo en que los debates tienen efectos en el voto, pero no se sabe hasta qué punto afecta. Se especula de manera firme en que ayudan a conocer más a los candidatos y a obtener información sobre los partidos, ya que pocos eventos de la campaña son capaces de atraer tanta atención. También contribuyen como refuerzo a la imagen de los candidatos, así como a los temas que se tratan en campaña. De los análisis de encuestas realizadas tras debates anteriores se extraía que un máximo del 3% de espectadores cambiaba el voto en función del debate.
No obstante, se establecen relaciones entre la percepción sobre el vencedor del debate y la atracción de votos. El escenario en el que se producen cambios de orientación más palpables es aquel en el que realmente se señala un único vencedor de manera inequívoca. De este modo, en aquellos debates en los que las encuestas no muestran unos resultados claros en función de un candidato, o bien en las tertulias posteriores no se expresa un acuerdo, estos debates tendrán menos influencia en el comportamiento electoral porque los electores se refugian en sus ideas preconcebidas.
Es conveniente recordar que las valoraciones y percepciones sobre los candidatos se forjan mucho antes del debate y que el debate en sí mismo sólo es un hito más, porque realmente la percepción ciudadana se ve influida por el impacto y marco de interpretación que se hace en el post-debate y en el que juegan un papel importantísimo esas tertulias, comentarios y valoraciones, así como la publicación de los resultados de las encuestas.
El debate en general no trajo a colación nuevos temas, salvo pequeños detalles. Cada contrincante defendió una postura y unos temas, pero lo más importante era la idea de trasfondo y el marco de interpretación de los asuntos planteados. Rubalcaba se esforzó en todo momento en crear incertidumbres sobre los posibles recortes que tenga que acometer Rajoy, sembrando dudas sobre el mantenimiento de las condiciones laborales, las pensiones y las prestaciones del desempleo, todo ello bajo una interpretación de la crisis como origen de la situación internacional. Por su parte Rajoy centró su discurso en la situación de paro y crisis asimilando a Rubalcaba con el gobierno actual y otorgándole la misma responsabilidad.
En el debate se vio un Rubalcaba con buena oratoria pero más nervioso de lo habitual y un Rajoy en la línea de su imagen pero con cierto halo de seguridad. No obstante, si bien estuvo mejor Rajoy al principio, los polos se invirtieron al final del debate, aunque ya era tarde para Rubalcaba porque la primera parte del debate era la que más contribuía a crear una opinión. Aún así los juicios de valor sobre el ganador del debate los dejamos para la ciudadanía que según las encuestas publicadas dan como vencedor a Rajoy.
En relación a las encuestas hay que considerar que son creíbles aquellas en las que se ha realizado un diseño muestral y se han escogido los encuestados en función de criterios para asegurar la representatividad de la muestra. El resto, las encuestas en las que uno vota a través de internet o a través del móvil tienen un sesgo importante que consiste en dar por válidos y representativos unos resultados u opiniones de los usuarios o consumidores de ese medio en particular que además tienen la iniciativa de adoptar una posición activa para opinar, por lo que no son representativos de toda la población.
Las encuestas de los institutos TNS-Demoscopia, Invymark, Metroscopia y Sigma Dos para diferentes medios de comunicación siguieron los cánones de la investigación politológica y por tanto a sus datos nos referimos como los más válidos y representativos, destacando en todos ellos la pauta de la percepción de victoria del candidato Mariano Rajoy.
Esta coincidencia de percepciones ciudadanas sobre el vencedor, unida a la replicación del mensaje de victoria de Rajoy y con el efecto multiplicador del mensaje que tienen los medios de comunicación, es previsible que jueguen a favor del candidato ganador y que efectivamente modifiquen el comportamiento electoral, aunque sea en una pequeña parte del electorado indeciso.
EL NUEVO CURSO POLÍTICO A DEBATE
La Verdad de Murcia - Domingo 4 de septiembre de 2011
Un dicho popular mantiene que lo importante no es llegar, sino mantenerse. Plantear que el Partido Popular de la Región de Murcia toca techo actualmente es algo bastante realista, pero debe gestionar esta confianza en una época no exenta de desafíos por un contexto de descrédito de la política, crisis y paro. El nuevo curso político se abre con incógnitas y situaciones que el Gobierno Regional tiene que gestionar ante la coyuntura de unas elecciones a la vuelta de la esquina.
El más importante es mejorar la economía y atajar el paro. El margen de maniobra para un gobierno autonómico es reducido y ahora se habla de revitalizar el turismo con iniciativas ya conocidas como Paramount o el aeropuerto. Éste último se puede convertir en el talón de Aquiles porque una gestión que no fructifique puede suponer una factura en términos de credibilidad de gestión, si no se consigue que en su inicio operen vuelos.
El segundo de estos retos se origina por comparación con el ‘advenimiento’ popular en regiones vecinas donde existen intereses contrapuestos a la Región, como es el caso de Extremadura, Madrid y Castilla-La Mancha con el corredor ferroviario de mercancías o como podría suceder con Aragón y de nuevo Castilla- La Mancha si se tocan los trasvases.
En el primer caso, ahora resulta que ya no son las comunidades socialistas las que se oponen a los intereses regionales, sino Monago, Cospedal y Aguirre en un frente común compitiendo con Valencia y Murcia por el trazado del corredor ferroviario de mercancías. Quizás para el PP es el momento en el que Valcárcel debería pedir a Rajoy que ponga orden, ya que desde filas populares se ha recriminado a los socialistas que hayan generado situaciones de enfrentamiento de los españoles por el afloramiento de las diferencias autonómicas.
En el segundo caso, los trasvases, precisamente ahora se observa que ha desaparecido el tema de la agenda política, al menos se ha atenuado su presencia porque ya no se habla de agua, algo llamativo por haber sido uno de los resortes que ha sustentado el discurso popular regional durante los años de gobierno de Zapatero.
El tercero de los retos es atajar la deuda y dotarse de liquidez para el mantenimiento de la Administración y el pago a los proveedores. Éstos últimos no han hecho ruido pese a las tímidas voces expresadas por la patronal, aunque el principal problema puede venir de la mano del sector farmacéutico por su fuerza y por el volumen de los importes.
Volviendo a la deuda y el déficit, en autonomías como Castilla-La Mancha y Extremadura, la estrategia de los populares ha sido acusar a los anteriores de la situación de las arcas públicas, lo que deja al descubierto la realidad existente en comunidades populares como Murcia.
La diferencia es que aquí se adelantaron con el tijeretazo y ello llevó al gobierno regional a vivir una experiencia traumática, que previsiblemente no sucederá en otras comunidades porque cuentan con un contexto en el que hay una mayor conciencia de la falta de sostenibilidad del sistema. Además, en Madrid, Aguirre cuenta con más medios de comunicación y visibilidad para explicar el porqué de esos recortes, lo que previsiblemente atenuará la acción de los descontentos. No obstante, la clarificación del modo en que se va a llevar a cabo la nueva reducción presupuestaria de la Comunidad es crucial, porque puede volver a llenar las calles de descontentos. La clave está en cómo se haga y, sobre todo, cómo se comunique.
El cuarto reto es la conflictividad política y social que puede desatarse en los próximos meses. Unos con el desasosiego del paro o desesperados por la situación reinante y otros ilusionados con el 15-M, conforman un tejido social latente que reaccionará ante cualquier política que pueda ser calificada como restrictiva. Hay un caldo de cultivo preparado y esperando a cualquier estímulo para salir a la calle.
El quinto reto que marca el devenir político es en sí mismo las próximas elecciones. El gobierno regional no puede hacer excesivos movimientos de aquí a esta fecha. El inmovilismo sería una estrategia políticamente rentable ante los riesgos de cualquier acción. Si ahora no hablamos de trasvases o del corredor de mercancías, quizá sea porque hay que esperar a las elecciones para que no le pase factura a Cospedal o a Rudi en Aragón. En todo caso, en ámbitos regionales los recortes presupuestarios puede que no se den a conocer hasta después de esta fecha.
La conclusión de todo este panorama es que este curso político, al menos en su inicio, va a ser bastante pasivo. Cualquier movimiento es arriesgado para quien lo haga, bien en términos de política regional o de defensa de intereses regionales en el contexto de España, quedando pendiente otras cuestiones como la posible marcha de Valcárcel a algún Ministerio o el peso de los populares murcianos en el Gobierno de España, si finalmente se cumplen las predicciones de las encuestas.
MURCIAECONOMIA.com - 19 de julio de 2011
Si los chicos del 15M estaban indignados con el sistema electoral, algunos murcianos estamos indignados con un sistema estatal de reparto del poder, que hace a la Región de Murcia quedar siempre al margen de las dinámicas nacionales y como una región de segunda.
Por norma nos pillan las situaciones en contra o las promesas de los gobiernos nacionales salen volando por cambios en el mismo. Recuerdo que Aznar decía en un mitin “si hay votos, habrá agua”, efectivamente hubo votos al PP, pero cuando los trasvases iban realmente a ponerse en marcha se acabó el gobierno nacional del PP, actuó demasiado tarde y el resto de la historia ya la conocemos.
En cosas más actuales, las inversiones en el AVE se han quedado por el momento lastradas por los efectos de la crisis, pero ¡Ojo! ¿Es que no había crisis para el AVE a Barcelona o a Valencia? ¿Por qué no se acaba de una vez la autovía con Jumilla y Yecla? La cuestión es que habiendo crisis siempre se paran las inversiones que nos afectan, mientras que otras en Cataluña, Madrid u otras regiones se consideran más prioritarias y no se paran haga frio, llueva o nieve.
Ahora nos dejan fuera del corredor mediterráneo de FERRMED y mientras se realiza un apoyo formal a que pase por Murcia, nos quedamos una vez más lastrados por los efectos de la falta de representación y la poca fuerza de nuestras reivindicaciones.
Mientras tanto, algunos iluminados, hablan del derroche en dos aeropuertos ¿Para qué si ya teníamos uno? Pues bien, hago el siguiente razonamiento, si un aeropuerto lo sostiene el Estado y el otro es viable y se va a mantener, por mí, que se siga para adelante y que se hagan tres si hace falta. No deberíamos renunciar ni a una perra del Estado, mientras su presupuesto es devorado por regiones donde hay tensiones nacionalistas.
La falta de pragmatismo nos relega a eso, a región de segunda y que nuestros políticos sean cabezas de ratón en Murcia, mientras son las colas de león en España. ¿Cuántos Ministros murcianos ha habido en las últimas décadas? Si excluimos a los paracaidistas o a los que viven en otras regiones, podríamos decir que ninguno.
¿Va a pagar Zapatero o Rubalcaba a los socialistas murcianos el sufrimiento y ostracismo que han tenido que pagar por su fidelidad? ¿Pagará Rajoy a Valcárcel el haber mantenido en el sureste un granero de votos populares? Me temo que no, sólo quedaría contento si en la época post-zapatero hubiese un ministro murciano sea del color que fuese.
Y la pregunta es por qué sucede esto ¿Es porque tenemos pocos diputados en el Congreso? Muy posiblemente. Quizás deberíamos optar por ser pragmáticos y dividir nuestro territorio regional en varias provincias, de modo que tuviésemos más peso en el Congreso de los Diputados, eso o pegar un golpe en la mesa de vez en cuando.
EL MOVIMIENTO DE LOS INDIGNADOS, A DEBATE
LA VERDAD, REGIÓN DE MURCIA, 29 DE MAYO DE 2011
El movimiento 15M es un hito en España, porque ha supuesto reencontrar a la sociedad civil. Sin embargo, ahora se está poniendo en duda que consiga mantenerse como algo de todos, porque compagina luces y sombras. Se ha pretendido compararlo con las revueltas del Norte de África o el Mayo francés de 1968. Lo sucedido en África no tiene nada que ver, entre otras cosas, porque aquí disfrutamos de una democracia que, pese a sus imperfecciones, sigue siendo un lugar de libertad. En relación al Mayo del 68 hay muchas características comunes, como una crisis económica después de la bonanza, el incremento del paro -afectando mucho a la juventud- o el desapego de parte de la sociedad con los engranajes democráticos: partidos, sindicatos y política en general.
Entre las diferencias, y aparte de que la España de 2011 no tiene que ver con la Francia de 1968, el 15M no ha tenido el carácter tan marcadamente universitario, ni por el momento (quién sabe) ha desatado una huelga general. En el Mayo francés hubo muchos acontecimientos de violencia política y se desestabilizó el sistema, teniendo una gran transcendencia política, mientras que la tónica con el 15M ha sido pacífica y, por el momento, sólo ha conseguido remover las conciencias.
Podemos hablar de dos etapas en la vida del 15M, correspondiendo la primera al tiempo de ‘luces’ y la segunda al de ‘sombras’. La primera se produjo hasta el día antes de las elecciones y concentró el apoyo mayoritario de la ciudadanía. Los jóvenes, por fin, habían reaccionado. Se les había echado de menos durante meses: ¿dónde estaban los jóvenes y los ciudadanos? Por fin habían salido a la calle. Las propuestas de mínimos eran conciliadoras y bajo demandas tan compartidas como más transparencia y menos corrupción, mayores cauces de participación, mejora del sistema electoral, etc. Estas ideas les granjearon una gran simpatía popular. Pese a las consignas del ‘no les votes’, incluso muchos votantes del PP y del PSOE que siguieron votando así el 22 de mayo tenían puestos sus ojos en las ideas de fondo del 15M.
Los políticos de los principales partidos se echaron las manos a la cabeza porque algo aparentemente inocente estaba tomando vida y encima estaban pidiendo que no se les votase (a ‘PPSOE’). El temor a que fuera un movimiento dirigido por terceros y que afectase a los resultados duró hasta el día de reflexión, en el que se disipó parcialmente gracias a que no hubo consignas partidistas. No obstante, su influencia potencial en el bipartidismo era asimétrica, ya que las alternativas plausibles al PSOE eran IU y UPyD, mientras que no existe una clara alternativa ideológica al PP, siendo lo más cercano UPyD.
La segunda etapa se produce desde las elecciones, llevando a que ese movimiento que se observaba como angelical haya perdido muchos apoyos. La primera de las situaciones que lo origina es el paso de un consenso de mínimos a realizar declaraciones de ideas más extensas que ya no son compartidas por todos y cuyo sesgo ideológico es evidente. También, la realización de acciones de contestación u ocupación más allá de las concentraciones y acampadas (ocupaciones de bancos y de 7RM, acudir al lugar donde los populares celebraban los resultados…).
Los debates han aflorado en las asambleas del 15M, hablando sobre si las acciones son o no contraproducentes, si el consenso debe ser de mínimos, si deben moderar la animadversión contra los medios de comunicación o si las acampadas deben evitar convertirse en campamentos de verano. También se ha notado cierta división entre los asistentes a las asambleas, así como la aparición de descalificaciones y abucheos en algunos casos, que distan del clima de consenso que reinaba al principio. El futuro del 15M puede derivar en muchas situaciones porque hay cambios cada día. Seguramente quede esa idea romántica del 15M como el movimiento que hizo reaccionar a la sociedad y su éxito dependerá de que haya conseguido remover conciencias, pero cualquier paso debe ser más prudente, porque el apoyo que se tenía el día de reflexión y que ocasionó la no actuación de las autoridades -pese a la prohibición de la Junta Electoral- ya no es igual aunque, por el contrario, las imágenes de los desalojos pueden tener un efecto de apoyo y de mayor movilización.
En conclusión, el éxito del 15M fue acoger ideas compartidas por la población y manifestarlas de manera pacífica y con valentía en medio de la atonía de una campaña electoral que ‘sin chicha ni limoná’, facilitó una amplia atención de los medios. Esto provocó que se legitimase el 15M como representación del pueblo por la simpatía que despertaba, aunque está por ver que cumpla con el reto de gestionar adecuadamente esa legitimidad que está perdiendo y ver si finalmente crea una estructura u organización que le haga perdurar en el tiempo.
LA VERDAD, REGIÓN DE MURCIA, 17 DE ABRIL DE 2011
En el ojo del huracán. La sociedad empieza a plantearse la incapacidad de los políticos como un problema. La regeneración política pasa por una mayor transparencia, una limitación de los cargos y unos contrapoderes efectivos
El oficio de político vive sus horas más bajas. Cuando los recortes salariales se convierten en el pan nuestro de cada día, las tramas de presunta corrupción ‘explotan’ en las portadas y la cola del paro alcanza ya a cuatro millones de personas, al ciudadano cada vez le resulta más difícil creer en sus dirigentes. El descontento campa a sus anchas. El Barómetro de Primavera de la Región del Centro de Estudios Murcianos de Opinión Pública (CEMOP) no deja lugar a la duda. La sociedad no confía en que sus representantes sean capaces de sacar a la Región de la situación de crisis en que se encuentra y han empezado a plantearse la incapacidad de los políticos como un problema. Por primera vez, la ineficiencia de la clase política figura como uno de los tres temas que más preocupan a los murcianos. La política necesita una regeneración profunda para recuperar la confianza del pueblo. La palabra clave es transparencia.
Seis analistas se han dado cita en una nueva edición del ‘Foro LV’ para analizar a fondo este descontento y estudiar qué se puede hacer para darle la vuelta a la tortilla. Uno de los primeros en romper el hielo en esta cita fue Tomás Zamora, empresario y expresidente de CROEM, que insistió en la importancia de no generalizar y criminalizar a todo el colectivo. «Creo que hay buenos y malos políticos. No me gusta generalizar». Su punto de partida fue aceptado de buen grado por el resto de intervinientes. Antonio Gómez-Fayren, miembro del Consejo Jurídico de la Región y exvicepresidente del Gobierno regional, confesó su añoranza por la imagen de honradez y buen hacer de la que el político gozaba durante la Transición. «Se ha criminalizado esta actividad porque algunos no han sabido, a lo largo de estos 30 años de democracia, estar a la altura de las circunstancias». En el transcurso de la hora y media que duró este desayuno, sus seis participantes extrajeron una larga lista de medidas para regenerar la política y volver a ilusionar a la ciudadanía. La limitación temporal de los cargos de los dirigentes, la exposición pública de la financiación de los partidos o la autorregulación de las organizaciones son sólo algunas de las conclusiones que se pusieron sobre la mesa.
«Es necesario que en España se luche contra la descoordinación entre administraciones», explicó Fernando Jiménez, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Murcia (UMU) y uno de los impulsores del Pacto por la Transparencia y el Buen Gobierno en la Región. Jiménez puso a Alemania como ejemplo de buen hacer al haber logrado mejorar gracias a que «sus instituciones están funcionando mejor». En este aspecto, los invitados llegaron a exponer los beneficios de que los ayuntamientos, por ejemplo, contaran con directivos profesionales, desligados totalmente de los cargos políticos. «La dirección de la máquina la debe hacer un organismo profesionalizado», apuntó Jiménez. Este colectivo existe en países como Irlanda y permanece en una misma institución unos años determinados.
Una media de 40 años
Javier Sierra, decano del Colegio de Politólogos y Sociólogos de la Región y responsable de Consultores CSA, incidió en la permanencia de muchos políticos en sus cargos y recordó que la edad media de los dirigentes sobrepasa los 40 años. «Hemos perdido una generación, la que tiene entre 35 y 45 años», explicó Sierra, quien incidió, además, en la necesidad de facilitar la participación en política de las personas que trabajen en el sector privado. «La mayoría de la gente que se dedica a la política pertenece al sector público porque en la empresa privada hay menos posibilidades». También es necesario facilitar la entrada en política del colectivo más joven.
Los invitados no lograron ponerse de acuerdo en la necesidad de limitar los mandatos de los dirigentes políticos. Juan José García Escribano, profesor titular de Sociología de la UMU y exconsejero del Gobierno regional, se mostró partidario de la limitación del cargo. «La política se tiene que ejercer con profesionalidad, pero hay que tener claro que no es una profesión». José Pablo Ruiz Abellán, Defensor del Pueblo y exmiembro también del Gobierno regional, recordó la dificultad que se les presenta a los políticos que abandonan la actividad y tratan de recuperar su anterior empleo. «Hay que tener consideración para las personas que entran en política, que a veces no se tiene». Los invitados al foro estuvieron de acuerdo en que ese es un punto que hay que trabajar. Aunque los participantes no llegaron a un punto en común sobre la duración en los cargos políticos, sí lo hicieron, sin embargo, acerca de la necesidad de abordar su salario. «Por ley, la dedicación política es incompatible y a tiempo completo», subrayó Gómez-Fayren. «Si queremos tener a los mejores, a lo mejor hay que plantearse su sistema retributivo». Ruiz Abellán propuso, por ejemplo, que los políticos perciban al llegar a un cargo político la misma cuantía que en el puesto que ocupaban hasta el momento. Este método atraería a personas del sector privado a la política y dificultaría la entrada de personas que buscan un enriquecimiento. Una forma de cuantificar el importe sería, según plantearon los participantes, haciendo una media con las tres últimas declaraciones de la Renta del afectado. Zamora no creyó eficiente este método porque, aseguró, «por lo mismo no se cambiaría nadie». Además, afirmó no importarle «que los políticos cobren lo que tengan que cobrar si son capaces de demostrar su eficacia».
Otro de los aspectos que se abordó durante esta edición del ‘Foro LV’ fue la financiación de los partidos políticos que, entendieron los invitados, debería ser expuesta a la ciudadanía. Los asistentes no cerraron la puerta, incluso, a la financiación privada de las organizaciones. «Habría que saber con luz y taquígrafo quién financia a cada partido», expuso Gómez Fayrén. «La política se termina convirtiendo en marketing y para eso hace falta mucho dinero», reflexionó García Escribano, uno de los directores del CEMOP. Sin prohibir a los imputados
En el transcurso de este desayuno también hubo hueco para abordar la conveniencia o no de que los partidos políticos incluyan en sus listas electorales a imputados. Los participantes coincidieron al dejar en manos de los partidos políticos la decisión final e incidieron en la importancia de respetar los tiempos judiciales. «Prohibir a un imputado estar en una lista electoral es como negarle la presunción de inocencia», recalcó Zamora.
Jiménez, por su parte, afirmó que este aspecto no lo regularía por ley, pero insistió en que, por cuestiones de imagen, no recomendaría a ningún partido que incluyese en su candidatura a alguien procesado por un presunto delito. Ruiz Abellán también manifestó su preferencia por que sea cada organización la que decida, y recordó que esta situación podría llevar a los partidos a utilizar la denuncia a miembros del partido opuesto para dejarlos fuera de juego.
En este ámbito, Sierra propuso que la actividad política se ciña a una autorregulación similar a la de las agencias de publicidad que cuentan con un organismo que vela por la deontología de la profesión. «Hay que fomentar la cultura de la autorresponsabilidad de los partidos», precisó. «Es importante que se eviten los mensajes de crispación y no se incorporen los casos de corrupción a los discursos de confrontación política».
El dato curioso de la jornada vino de la mano de Jiménez, quien recordó que «cuando alguien estudia la corrupción en el país, se sorprende del escaso número de políticos corruptos que hay en España». Aunque su afirmación provocó algunas bromas, el profesor de Ciencias Políticas de la UMU la apoyó en un estudio que recoge la existencia de 60.000 personas dedicadas a la política en España, de las que entre 800 y 900 se encuentran imputadas. «El mayor freno contra la corrupción son los valores que puede tener una persona», afirmó Jiménez. «Hay muchos concejales de Urbanismo en muchos ayuntamientos de España que han resistido la tentación». Los participantes en este foro incidieron además en la necesidad de que existan contrapoderes realmente efectivos que controlen la actividad política. «Los partidos se han ido metiendo en ámbitos que hacen que sus mecanismos de control no funcionen del todo bien», sostuvo Jiménez. «Necesitamos otro tipo de mecanismos».
Por último, los invitados resaltaron la importancia de fomentar la participación ciudadana en la vida política. «La sociedad piensa que no tiene posibilidad de incidir en la vida política», sostuvo García Escribano. «El ciudadano», concluyó Zamora, «quiere que si se le llame se le tenga en cuenta»
MURCIAECONOMIA.COM, REGIÓN DE MURCIA, 10 DE MARZO DE 2011
Todo el mundo quiere ser mandarino y copar un mando intermedio o directivo para hacer cosas de mayor responsabilidad. La responsabilidad es algo que se ejerce y se lleva con seriedad a las espaldas, aunque algunas personas lo entienden como que “llevarla encima” es sólo tener más perricas en la nómina y en trabajar lo menos posible.
En la época de bonanza, las posibilidades permitieron crear muchos puestos nuevos y acomodar a personas en el seno de las organizaciones más grandes de diversa tipología, en las administraciones públicas, grandes empresas, sindicatos y organizaciones empresariales. Aunque parezcan que estas organizaciones sean muy diferentes, no nos equivoquemos, los mandarinos existen con rasgos muy parecidos en todas ellas. Hay muchos tipos de mandarinos, pero como no tenemos espacio suficiente en este artículo, nos vamos a quedar con algunos perfiles y tipos específicos que nos resultan muy interesantes:
Los mandarinos tapón. Se les llama “mandarinos tapón” porque en el mismo momento que llegan a un sitio hacen de tapón y ya no se quieren mover nunca. Abundan mucho en nuestra Región, especialmente entre las organizaciones empresariales, y pueden seguir haciendo un buen trabajo, pero eso sí, hacen de tapón y no dejan pasar a las generaciones siguientes, originando una gran pérdida de capital humano de los profesionales a los que les tocaba pero no se les ha dejado hueco.
Los supervivientes profesionales, es otro tipo de mandarino, generalmente de segunda fila (o tercera), sin tanta visibilidad, y que maneja de manera excelente el marketing personal, que sabe aparentar para prosperar (como decía Maquiavelo) y que se pasa un 30% del tiempo de su jornada laboral pensando qué hacer para que piensen que es un gran profesional, otro 30% para relacionarse con iguales o superiores y para seguir fomentando su confianza hablando de lo mucho que trabajan, otro 30% haciendo sus cosas personales y el 10% restante a trabajar, es decir, a mandar a sus subordinados las tareas que a él le corresponden. De estos hay muchos, sobre todo en las Administraciones Públicas y no sólo necesariamente en puestos políticos.
El enchufado/mandarino leal, es un mandarino con pocas capacidades profesionales e incluso mediocre y limitado pero de buena voluntad, que lo han escogido porque estaba ahí, porque es fiel y porque su docilidad hace plantear que su lealtad no tiene barreras y seguirá a quien le ha escogido allá donde haga falta. Este tipo abunda en todas las organizaciones y especialmente en sindicatos y de nuevo en las administraciones.
Esto no quiere decir que todos los directivos y mandos intermedios sean de estos tipos, hay muchos y muy buenos, así como una amplia cantera que está esperando su oportunidad, pero también los hay peores, de hecho, se producen mezclas simbióticas de diversos tipos.
Pues bien, la proliferación de mandarinos se acaba necesariamente en los sitios donde hay que reducir estructura que hoy en día es lo que toca. De los tres tipos descritos, los que más posibilidades tienen de permanecer son los mandarinos tapón y los supervivientes. A los primeros se les reconoce por su edad o por el tiempo en el sillón, pero el trabajo que hacen no suele ser malo. Los supervivientes sin embargo están escondidos y “tapados”, agazapados para que no se les vea mucho, ni se les descubra realmente. El tercer tipo, los “leales” son los más fáciles de ver.
Con estas indicaciones espero ayudar a quien le toque la ardua tarea de sanear su organización, lo importante será quitarse de encima a los supervivientes y enchufados para quedarse con los perfiles buenos que precisamente no hemos descrito en este artículo, sin que necesariamente deba prescindir de los “mandarinos tapón” que no son malos, pero que a lo mejor deberían jubilarse para pasar a la época “de que les den premios”.
MURCIAECONOMIA.COM, REGIÓN DE MURCIA, 4 DE MARZO DE 2011
Cuando alguien no puede pagar la hipoteca de su casa reduce gasto, se busca la vida, pide alargar los plazos, reducir cuotas, refinanciar …. Las Administraciones Públicas están limitadas porque cualquier reducción de gasto supone al fin y al cabo tocar los intereses de muchos colectivos.
Por un lado si bajamos el gasto en contratación externa, obras y suministros, aunque esto parezca o pueda justificarse más o menos como gastos superfluos, la realidad es otra y la consecuencia directa es la merma de la actividad de las empresas que trabajan para el sector público y también la pérdida de puestos de trabajo en estas empresas.
Por otro lado, si se bajan los sueldos o se toca la jornada laboral de quienes trabajan como funcionarios o en régimen laboral, se producen situaciones como las que vivimos estas semanas atrás desde la publicación de la ley del ‘tijeretazo’. Las calles se llenan de gente enfadada, que aun con la garantía y seguridad de sus puestos de trabajo (al menos el personal fijo), puede que no les falte razón porque estaban acostumbrados a unos ingresos y forma de vida y por tanto, a unos compromisos de gasto (hipoteca, etc.). Cada uno vive y se adapta a su situación, pero también es cierto que nadie puede negar que mientras algunos se quejan por bajarles el sueldo, en el sector privado no sólo es que se baje el sueldo sin derecho a pataleo, sino que la gente se va al paro, los empresarios se arruinan y no tienen derecho a prestaciones, así como otras situaciones.
Más efectos previsibles de la reducción de los presupuestos se producen en el tercer sector, tanto las asociaciones dedicadas a finalidades loables (ayuda a discapacitados, integración de inmigrantes, etc.) como otras más de carácter laboral o profesional, como los propios sindicatos y las organizaciones empresariales tienen que reducir su personal y la actividad que dependa de las subvenciones.
Creo que todos estamos de acuerdo en pensar que hace falta aprender de esta situación y que llevarnos las manos a la cabeza ahora no nos conduce a ningún sitio. La cuestión central de este artículo es plantear que el cambio del ‘todo’ al ‘nada’ de un día para otro es la peor solución. Dejar a la Administración en mantilla y no permitir que se refinancie, es una situación traumática que genera un cambio drástico y unas consecuencias peores que las que podrían darse si se diera tiempo a contratistas, personal y tercer sector a planificar dicha bajada, sabiendo previamente a qué atenerse y teniendo tiempo para adaptarse a la nueva situación.
Que no se permita refinanciar la deuda pública puede llevar al colapso del sistema (¿Qué sucedería si no se pudiesen pagar las nóminas de los empleados públicos?) y a lo que seguro va a llevar ahora es a una destrucción de puestos de trabajo en el tercer sector y empresas que trabajan con lo público. Esta vez el Estado no deja acceder a refinanciación a la Región. Como siempre ha sucedido con la Región de Murcia y el Estado (con gobiernos de distintos colores y sabores), los que vivimos en estas tierras estamos acostumbrados a que las inversiones estatales no lleguen como corresponde y además ahora nos quedamos ‘sin permiso’ para refinanciar y hacer de este descenso en lugar de una cuesta abajo, una caída libre.
Lo menos malo de esta situación es que se va a filtrar el acceso a los recursos públicos y se va a obligar un poco a que todos optimicen en los gastos, que no haya subidas de sueldo a la ligera entre el personal, que no se contrate empresas para trabajos que puede realizar por sí misma la Administración Pública y que las organizaciones del tercer sector se vayan acostumbrando a financiarse a través de sus socios o de actividades y no sólo de las subvenciones. La gran duda es que si algún día volvemos a crecer (cosa que no está tan clara) si aprenderemos de la ‘moraleja’ o volveremos a caer en los mismos errores.
MURCIAECONOMIA.COM, REGIÓN DE MURCIA, 23 DE DICIEMBRE DE 2010
En esta época denominada eufemísticamente de coyuntura económica negativa, todavía oímos que se proponen soluciones como el cambio de modelo productivo, la innovación y la internacionalización como principales ejes de un potencial crecimiento.
El problema que suscita el cambio de modelo productivo es que nadie sabe a ciencia cierta en qué consiste. Quizás en la biotecnología, el turismo de calidad, etc. Tres cuartos de lo mismo sucede con la innovación, todo el mundo habla de ella como la panacea, incluido quien suscribe, pero la mayoría no sabe lo que es y menos personas aun saben explicarla. El tercer elemento de la solución es la internacionalización, que es más fácil de comprender y supone la conquista de nuevos mercados en el exterior.
Por este motivo me voy a detener en los dos primeros que, al fin y al cabo, son una misma cosa. Cambiar el modelo productivo sólo supone en la práctica adelgazar el sector de la construcción y las industrias complementarias y dependientes de éste, algo que no hace falta ya porque la crisis se ha encargado de hacer tijera.
La cuestión es cómo creamos una actividad económica nueva o en campos existentes para reconducir a la masa de parados y dar impulso a los nuevos emprendedores. La solución podría pasar por recolocar a estas personas en sectores como la industria, la agricultura y los servicios, pero como ya no hay hueco en el mercado, las nuevas empresas tienen lograr una mayor competitividad ofreciendo algo diferente o bien teniendo una mayor productividad y menos costes para ser capaces de crecer e incorporar nuevos trabajadores.
La competitividad eficaz mantengo que sólo es posible a través de la innovación, haciendo las cosas de manera diferente, mejor y más barato y rápido por la incorporación de nuevas tecnologías o bien mediante nuevos métodos (innovación no tecnológica). Mientras esperamos a que crezca el mercado (allá por 2012 o más tarde), las empresas existentes y las nuevas deben ser capaces de vender en el extranjero porque no hay tarta suficiente para todos, por lo que la internacionalización sigue siendo una vía imprescindible.
Todo esto está muy bien, pero ¿vamos a conseguir así que se reduzca el paro y se creen nuevas empresas? La respuesta es rotundamente NO, al menos a corto plazo y a no ser que apliquemos las mismas pautas a nuestra masa de trabajadores en potencia que a las pretendidas empresas innovadoras.
Habrá que hacer todo lo posible para que los desocupados (NINI’s) y parados se dediquen a reciclarse y obtener una mayor formación, e incluso que se aventuren a crear empresas innovadoras o al autoempleo.
Para fomentar el emprendedurismo nos fallan los aspectos más preliminares, como la eliminación de las barreras administrativas, convertir las posibilidades de financiación en una realidad y fomentar el espíritu emprendedor de forma transversal en todas las fases de la formación de las personas: los centros de formación y universidades, educación y valores que nos transmiten nuestros padres desde jóvenes, etcétera.
Nuestro paro no es coyuntural, sino ahora estructural, y el discurso de la innovación está muy bien, pero hay que pasar de su formulación teórica a la acción de verdad, es por ello que se plantea como necesario que los esfuerzos se centren en conseguir más empresas y afianzar las existentes a través de innovación e internacionalización
MURCIAECONOMIA.COM, REGIÓN DE MURCIA, 17 DE DICIEMBRE DE 2010
Este miércoles se publicó el Barómetro Social de la Región de Murcia del Club de Profesionales Seniors, en el cual destacaban algunos resultados como la valoración de los empresarios con un 4,6 sobre 10 y de las organizaciones empresariales con un 4,4 sobre 10.
Esta baja valoración se matizaba observando que en ambos casos, cerca del 60% de los encuestados valoraban con un cinco o notas superiores a nuestro empresariado y sus organizaciones. Además, si tenemos en cuenta que sindicalistas, políticos y religiosos y sus respectivas organizaciones quedaban por debajo, quedaría cierto consuelo, aunque con estas valoraciones quizás haya que provocar alguna reacción para mejorar la imagen de quienes con su labor empresarial crean riqueza y puestos de trabajo y de quienes les representan.
En este sentido conviene profundizar en las valoraciones según segmentos de población, es decir, conocer si hay diferencias entre los colectivos (trabajadores, pensionistas, etc.) que realizan las mismas.
Efectivamente resultan algunas situaciones de las que tenemos que dar cuenta. Los propios empresarios y autónomos encuestados valoran su labor con un 5,4 sobre 10, lo que nos llevaría a la reflexión de que existe una baja consideración de la labor que ellos mismos realizan a favor de la Región de Murcia. Algo más destacable es que este mismo colectivo de empresarios y autónomos otorga la tercera nota más baja a las organizaciones empresariales, con un 4,3 sobre 10.
La reflexión debería llevar a las propias organizaciones empresariales a preguntarse por qué los pensionistas (5 sobre 10), las amas de casa (4,8 sobre 10), los empleados públicos (4,6 sobre 10) y los estudiantes (4,5 sobre 10) tienen valoraciones que, al margen del aprobado o suspenso, son superiores a las que le otorga el propio colectivo de empresarios y autónomos. Otras valoraciones por debajo son las correspondientes a los empleados de empresas privadas y los parados, con un 4,2 y 4,0 sobre 10, respectivamente.
Los parados son efectivamente los que peor perciben el mundo empresarial. Para ellos, la labor de los empresarios arroja un 3,9 sobre 10, aunque esta nota sigue estando por encima del 3,7 sobre 10 que dan a los sindicatos.
Se puede entender que la factura de la crisis afecta a la valoración que la ciudadanía tiene del mundo empresarial, siendo un momento ideal para que exista unidad que debe buscarse por encima de todo, continuando la labor que se realiza de trabajar para que se fomente la creación de empresas y la valoración de los empresarios por ser creadores de puestos de trabajo y riqueza.
LA VERDAD, REGIÓN DE MURCIA, 4 DE DICIEMBRE DE 2010
En los últimos días estamos viendo que se habla mucho de racionalismo y recortes; de hecho las aportaciones de la sociedad civil que publicaba ‘La Verdad’ el pasado domingo pueden ser un manual de instrucciones para nuestro Gobierno Regional. Desde estas líneas y en aras de aportar un granito de arena al debate en esta materia planteo las reflexiones que desarrollo a continuación.
La premisa previa es que no hay gasto superfluo nunca. Depende de los tiempos y de los valores imperantes en cada momento que se considere el gasto en uno u otro concepto como imprescindible. Aun así, sea cual sea, siempre hay una economía y puestos de trabajo que se crean alrededor, además de intereses y parroquias varias.
Analizando los sectores en los que interviene la Administración, lo que toca es reflexionar sobre lo que es más importante. La salud y la educación se dan por sentadas como temas innegables, así como los servicios públicos básicos y la seguridad, entre otros.
Por tanto nos quedan multitud de ámbitos en los que recortar y es necesario pensar en cuáles son los verdaderamente estratégicos y los que deben sobrevivir por encima de todo. Mi hipótesis parte de la necesidad de concentrar los esfuerzos en fomentar un tejido económico regional basado en la innovación (innovación de verdad, no de boquilla) y la internacionalización, que cree y desarrolle empresas y puestos de trabajo y genere ingresos a las arcas públicas a través de los impuestos para volver al ciclo de bonanza y que vuelvan las perricas.
Entonces es conveniente centrar los recortes en aquello que no tenga que ver con la promoción económica y del capital humano, exceptuando los sectores básicos mencionados y haciendo un ejercicio de ahorro inteligente. Además, el proceso debe ir necesariamente acompañado de una evaluación y seguimiento constante de la efectividad de las políticas en las materias prioritarias para evitar que tampoco se malgaste el dinero en esto.
Desde una perspectiva más concreta, podemos pensar en algunos recortes y medidas a efectuar en beneficio del interés público, pero pueden ir en contra de la doctrina del café para todos y del sistema de adquisición de una paz social creada mediante la pérdida de independencia de los organismos intermedios, los cuáles han estado recibiendo mucho dinero para crecer corporativamente haciendo actividades que se escapan de su finalidad principal.
En primer lugar, habría que revisar las subvenciones a organismos intermedios para eliminar aquellas que no cumplan con estos dos criterios: que las ayudas tengan una eficacia y eficiencia probada y no se produzcan solapamientos. Los miembros de estas parroquias pueden quedar muy afectados por estos recortes que se observan duros, negativos e injustos, pero es cierto que ahora manda salvar el barco y que los organismos intermedios deben autofinanciarse o bien tender a montar su parroquia en torno a áreas de intervención pública que nos beneficien a todos.
En segundo lugar habría que reflexionar sobre la necesidad de restablecer la igualdad y la equidad, sobre todo en aquellos casos donde la Administración Pública ha originado unos amplios privilegios y derechos adquiridos que otorgan diferencias abismales entre el sector público y el privado. Podríamos pensar en establecer una limitación máxima de salario razonable a aquellas personas que estén en nómina de las Administraciones Públicas, sean políticos, directivos, técnicos, diputados, concejales o asimilados, auspiciando mecanismos de autorregulación que eviten la acumulación de salarios, percepción excesiva de dietas, guardias, indemnizaciones por asistencia a comisiones de trabajo, etc. Ligar las retribuciones al desempeño y la productividad es algo que todavía está pendiente de conseguir realmente y en lo que habría que trabajar para que no haga falta una reposición continua de efectivos, aprovechando y optimizando los recursos humanos que ya existen.
En tercer lugar, sería necesario estudiar caso por caso cuáles son los ámbitos en los que existe mayor eficiencia y menor coste en su ejecución desde el sector privado, fomentando fórmulas de externalización (siempre que lleve aparejada una reducción de la Administración y además sea más barato) y pudiendo utilizar para ello a la economía social como las cooperativas y sociedades laborales cuya forma jurídica permite un reparto más justo del trabajo y del capital.
En cuarto lugar, en lo que respecta a las Administraciones Locales, habría que hacer un proceso de revisión de los servicios y obligar a los Ayuntamientos a mancomunar aquellos en que no sea necesaria su prestación en solitario en cada uno. Además, el sometimiento de los Ayuntamientos a controles de oportunidad podría evitar los desmanes que en algunos se cometen, especialmente en festividades, urbanismo y eventos varios.
En definitiva, estas propuestas pueden ser el germen de un nuevo concepto de funcionamiento de la cosa pública, pero a nadie le gusta oír que le empeoran las condiciones o que tiene que buscar otro hueco. Precisamente ahora que hablamos de cambio del modelo productivo y que el Consejo Económico y Social nos indica adecuadamente que hay que buscarlo a partir de lo que hay, estas medidas no plantean otra cosa que ir forzando a un cambio también en nuestras Administraciones Públicas hacia un modelo más eficiente y mejor.
LA VERDAD, REGIÓN DE MURCIA, 10 DE AGOSTO DE 2010
Las encuestas del Centro de Estudios Murcianos de Opinión Pública (CEMOP) daban un 25% de votos para el PSRM si las elecciones autonómicas se celebrasen en estas fechas. En ese contexto se plantea el proceso de primarias y de las próximas elecciones, que dibujan un panorama no optimista para el PSOE regional. La situación de partida se sabe que es peor que en las autonómicas de 2007 y aparte está el efecto de la responsabilidad que se achaca al Gobierno de España por la crisis, tal y como se refleja en la evolución de la intención de voto del CIS.
El dato positivo para el PSRM es que las próximas elecciones previsiblemente supondrán tocar fondo, más no se puede bajar por la existencia de conglomerados cuyo voto se hace en función de orientación ideológica que no cambia ante coyunturas. A partir de las próximas autonómicas es previsible una recuperación paulatina del PSRM si sabe jugar sus cartas.
Sin embargo, quien coja las riendas tiene un alto riesgo, porque los resultados que obtenga con su salida a escena pueden suponer un mal estreno y lo conviertan en un damnificado político desde el primer momento. Haber esperado a después de las autonómicas y las próximas legislativas para empezar los procesos de renovación era una opción, ya que si de aquí a entonces se produce la situación descrita habrá que repetir primarias para sustituir al de turno.
No obstante y desde otro punto de vista, quizás el momento haya sido acertado porque el proceso de primarias del PSRM puede contribuir a recuperar la masa de votantes de centro-izquierda que nunca van a votar al PP y que están barajando las opciones de UPyD para las próximas elecciones. Evitar esa fuga ya sería hoy por hoy un éxito para el partido, aunque desde fuera los previsibles resultados se puedan interpretar como derrota.
De hecho, si finalmente el nuevo candidato es capaz de salir airoso de los próximos comicios, puede convertirse en un personaje fuerte que lidere el nuevo PSRM y lleve a cabo la renovación que no se ha producido en profundidad desde que está en la oposición.
Otro aspecto positivo es la visibilidad del PSOE regional que se ha visto ampliamente incrementada pese a que no guste en el seno del PSRM, el cuál desea un proceso interno más alejado de injerencias, pudiendo ser ese el motivo de la “agosticidad” de la decisión.
No es habitual ver tanta noticia de manera continuada sobre el socialismo regional en un tono alejado de la crispación que es innata a la labor política, lo que obviamente beneficia al PSOE porque permite la normalización de su mensaje y un mayor conocimiento de sus dirigentes, extremo que por otro lado mejora la situación de partida de un candidato que sólo tiene nueve meses para generar su imagen como político de primera línea.
Los procesos de primarias tienen sus ventajas desde el punto de vista de la democracia interna y la legitimidad del candidato. Además, son la alternativa a las oligarquías de los partidos políticos, que junto con el sistema de listas cerradas, más la disciplina de partido, hacen de la democracia una verdadera “dictadura de las élites de los partidos”.
El entorno del PSRM también condiciona el proceso de primarias por la situación de desgaste sufrida estos años. Los que han quedado, han tenido que experimentar continuadas derrotas electorales, ser acusados de malos murcianos por la cuestión del agua cosa de la que reiteradamente se ha encargado el PP y recibir, una vez si y otra también, todas las culpas de su postura o la del Gobierno de España.
El que ha sido medianamente sensato, se ha retirado de primera fila mientras dura el temporal, excepto los que obviamente tienen una dedicación segura o asegurada. Mantengo la hipótesis de que hoy por hoy perdura entre la militancia socialista la masa más ideológicamente activa, la cual quizás va en disonancia a unas posturas más de centro y que permitan ganar votos, por lo que el sesgo de izquierda si es muy intenso en la elección del candidato, puede que se consiga uno bueno para el partido, pero no para ganar votos.
Haciendo un símil con Cataluña, donde muchos simpatizantes socialistas que votaban a partidos nacionalistas decían en tono pragmático “primero nacionalismo, luego socialismo”, el propio PSRM debería plantearse el lema “primero ganar votos, luego socialismo” y elegir una persona que les haga ascender y no sólo que les guste por los valores del partido o las afinidades de familias políticas.
Aparte está el problema de las bicefalias, que pueden pasar de dos a tres si contamos la Delegación del Gobierno. Si Pedro Saura se va a quedar como Secretario General del partido, lo más lógico es que él, el candidato o ambos, quieran capitanear las acciones del mismo. El problema se produce si quien sale no es de la aceptación de Saura o tiene que arrastrar parte del equipo que se le imponga. No sería la primera vez que la acción de un candidato es saboteada por parte de su propio partido.
En conclusión, la situación de partida no es nada alentadora por lo que quien salga a la palestra debe ser considerado un valiente como de hecho Pedro Saura lo ha sido durante esta época de temporal y que además se ha “vestido por los pies” al ceder el paso a otros. El proceso es positivo para el socialismo murciano que busca de esta manera un golpe de moral y el cual probamente cumpla su misión siempre que exista corporativismo y la diversidad de candidatos no se convierta en trifulca pública que haga una “descampaña electoral” previa a los comicios, si no en un ejercicio de armonía y democracia interna que refuerce a los propios socialistas, les llene de ánimo y aparque las sombras del pasado y las divisiones.
Javier Sierra Rodríguez es Decano del Colegio de Ciencias Políticas y Sociología de la Región de Murcia y profesor del área de Ciencia Política de la Universidad de Murcia
REGIÓN MURCIA - LA VERDAD DE MURCIA, 4 DE JULIO DE 2010
Javier Sierra
«En ámbitos políticos se populariza la expresión de que la élite empieza a ‘oler a naftalina’»
«Se está desperdiciando mucho capital humano si no se le deja hueco; se necesitan ideas frescas»
¿Hay rasgos comunes entre los miembros de las élites de poder?
Encontramos algunas características muy reiteradas, como son modelos personales de vida muy estandarizados o tradicionales. Últimamente se habla mucho de la mediocridad de nuestros líderes, pero el perfil formativo es alto. El 92,3% tiene título universitario. La cuarta parte de la élite ha cursado Derecho, que siempre ha tenido una amplia salida profesional y ha accedido a la función pública por oposiciones. Estar en la Administración Pública tiene ventajas respecto al sector privado, ya que permite hacer carrera política.
¿Va a existir renovación en las élites de poder regionales?
Así se espera. A la generación nacida en los años 50 le toca pasar por la jubilación en los próximos cinco y diez años. Esta generación supone el 37,3% de la élite y es la más numerosa. Tras el proceso de constitución de las autonomías se crearon multitud de nuevas organizaciones. La Región de Murcia no fue una excepción. La generación que ocupó inicialmente estos sillones de mando eran aquellos jóvenes triunfadores que tenían entonces entre 30 y 40 años. Han pasado 28 años desde que se promulgó el Estatuto de Autonomía y esos triunfadores ya no son tan jóvenes. Siguen ahí como el primer día, y algunos buscando la fórmula de quedarse mediante figuras similares a la del profesorado emérito.
¿Cuántos intentarán seguir en sus posiciones actuales?
Esta generación todavía está viva y hay muchas personas que se resisten a ceder el sitio a los que vengan después. De hecho, un 5,3% ha sobrepasado la edad de jubilación y sigue en el mismo lugar. También es cierto que algunos puestos políticos son lugar de retirada o refugio para muchas personas tras un periodo de actividad dinámica en primera línea de fuego. En estos ámbitos se está popularizando últimamente la expresión de que la élite empieza a ‘oler a naftalina’.
¿Cuáles son los efectos de la no renovación?
La experiencia es un grado, pero la reflexión es que si sigue existiendo este tapón de los nacidos en los años 50 y 60, va a pasar otra generación más de jóvenes que no llegan a ocupar espacios de poder; y no me refiero solamente a las políticas. Esto no sería un problema si no fuese porque la sociedad ha cambiado mucho y es necesario que las generaciones que van después puedan acceder al traslado de sus conocimientos y nuevas fórmulas de pensar, lo que se traduciría en innovación y en un avance seguro de nuestra Región. El capital humano que estamos desperdiciando en la Región de Murcia es mucho y constante si no se le deja hueco, ya que el ámbito de las élites de poder también precisa de nuevos dirigentes con ideas frescas.
¿Qué diferencias hay entre los hombres y mujeres?
Lo más relevante es la desproporción existente, con un predominio de los hombres en torno al 82%. El acceso de las mujeres a las élites de poder está condicionado por su tardía incorporación a los ámbitos políticos. Además, se observan rasgos diferenciales, como una presencia ocho veces superior a los hombres de mujeres divorciadas y tres veces mayor cuando la situación es de soltería.
¿Las élites tienen algún rasgo diferencial en la Región?
Coloquialmente nos podemos referir al ámbito de poder como ‘la pomada’, palabra que para muchos describe la coincidencia habitual en todos los eventos de prácticamente las mismas personas que componen la élite. El hecho de ser una Comunidad uniprovincial, donde se concentra en Murcia ciudad casi toda la actividad corporativa y social, hace que sea habitual ver a las mismas personas en ‘la pomada’ y esto en sí es un rasgo diferencial.
ECONOMÍA, LA VERDAD, 18 DE JUNIO DE 2010
Un estudio pone de manifiesto la necesidad de agrupar todos los organismos regionales de fomento del autoempleo Durante algo menos de un año ha observado, encuestado a emprendedores y realizado entrevistas en profundidad a personajes relevantes del tejido empresarial murciano. Javier Sierra, decano del Colegio de Politólogos y Sociológos de Murcia, puso ayer sobre la mesa el fruto de un arduo trabajo: su estudio ‘Creación de Empresas y Emprendedores de la Región’. Éste es un completo vistazo a un colectivo que se enfrenta, ahora más que nunca, a la falta de financiación y al exceso de burocracia como principales trabas para lograr su reto.
Javier Sierra aconseja que el segundo plan regional Emprendemos sea más ambicioso
«Este estudio analiza de qué manera los aspectos de tramitación son susceptibles de ser rebajados». Sierra presentó ayer su estudio en la sede del Consejo Económico y Social (CES), acompañado del presidente y el secretario de este órgano, Antonio Reverte e Isidro Ródenas, respectivamente. La obra de este investigador aborda la situación actual de los emprendedores en la Región y busca ser un documento de reflexión «y, sobre todo, de carácter constructivo, que fundamente unas políticas públicas eficaces y eficientes». Por este motivo, además de elaborar un diagnóstico, este estudio se atreve a proponer algunas recomendaciones.
Sierra enumera, en su obra, las principales barreras con las que se encuentran los murcianos a la hora de emprender. Éstas son «la disposición de recursos financieros para los primeros gastos, el nivel de formación en materia de empresas y gestión, una cultura social poco proclive al riesgo, una información poco seleccionada y de baja calidad y una burocracia».
Entre las conclusiones que el investigador extrae de su estudio, que comenzó a elaborar en marzo del pasado año, está la necesidad de promover el espíritu emprendedor desde el ámbito educativo. «Bastaría con educar en igualdad de ópticas», precisó. Además, el «exceso» de organizaciones sociales, empresariales y sindicales que ayudan a los murcianos a crear su propia empresa pueden, según el autor, conducir a cierta confusión. «Es necesario un sólo organismo que coordine todas las actuaciones y ponga orden». Subvenciones para todos
Respecto al Plan Emprendemos 2009-2011, lanzado por el Gobierno regional, Sierra alabó la iniciativa «que aborda por primera vez la cuestión de manera global» y explicó que aún es pronto para evaluar sus acciones. Sí recordó, sin embargo, que se aborda en solitario por un sólo organismo y que es preciso coordinar mejor las acciones. De cara a un segundo plan en este aspecto, el investigador aconseja un plan «más ambicioso».
En cuanto a la financiación, el decano de los sociólogos cree que existe una sobrevaloración de las expectativas ante las subvenciones y la financiación a emprendedores. La realidad, apunta, «es que no hay tantas líneas y las existentes se condicionan a requisitos en función de características personales y del proyecto de negocio». Sierra estima necesario abrir las posibilidades de subvención a cualquier tipo de emprendedor y proyecto y, además, que aumente la financiación propia de las administraciones públicas para los murcianos con ganas de crear su propio negocio.
LA OPINIÓN DE MURCIA, 20 DE DICIEMBRE DE 2009
Javier Sierra, Decano del colegio de Doctores y Licenciados en Ciencias Políticas de la Región
Javier Sierra ha sido elegido decano del colegio de Doctores y Licenciados en Ciencias Políticas de la Región con 30 años. Es politólogo y sustituye en el puesto a Antonio García-Nieto, que procede del área de la Sociología, aunque sostiene que ambas disciplinas son como las dos caras de una moneda. Su reto es lograr que la Administración y las empresas “dejen de preocuparse por lo urgente y piensen en lo importante”.
¿Para quién trabajan en Murcia estos profesionales?
Nosotros podemos ejercer en gabinetes de la Administración pública y en las ONG especializadas en cuestiones sociales como la inmigración, la juventud o la mujer, que buscan personas que conozcan el funcionamiento de la Administración. También hay titulados en la consultoría privada y en departamenos de marketing de las empresas. Por naturaleza, somos investigadores de carácter social. Nuestras titulaciones tienen una gran vinculación con la investigación. Además de gestionar y ser cuadros directivos de ONG o estar en la ‘inteligencia’ de las empresas privadas, nuestra naturaleza nos lleva a la investigación, bien en la rama puramente social, que sería la del sociólogo, o en la rama de la intervención pública o de fenómenos políticos, que sería la del politólogo.
¿Hay diferencia entre vender la imagen de un producto y la de un político ?
Hay mucha diferencia, pero nosotros también podemos aplicar nuestra metodología al ámbito del mercado y al ámbito del márketing. Aunque los enfoques sean diferentes, un partido y unas políticas son un producto. Intervienen fenómenos que son similares, como son las sensaciones que emite un político o un bote de tomate. Ambos tienen una imagen que se percibe de una determinada forma, porque entran sensaciones y recuerdos. Se trata de que seamos capaces de poner un buen embalaje al bote de tomate y a un político. Uno de los fenómenos que estamos estudiando ahora es la incorporación de los políticos a las redes sociales. Miguel Ángel Cámara debe llevar menos de un año. También está María González Veracruz o Pedro Antonio Sánchez. Lo que hacen es utilizar Facebook como herramienta de marketing.
¿A qué se debe la falta de proyección que tienen los políticos murcianos?
Por el carácter que tenemos los murcianos, hemos pedido, pero nunca hemos exigido. Nos hemos contentado. Y eso ha pasado con los políticos murcianos de los diferentes colores que han pasado por aquí. No hemos sido capaces de tener una presencia fuerte en Madrid. Lo que nos hace falta es tener presencia en Madrid y hacer una campaña fuerte para poner en valor a nuestros representantes. También nos perjudica ser una comunidad uniprovincial porque tenemos pocos diputados. Si fuéramos una comunidad autónoma con dos provincias, ampliaríamos el número de parlamentarios.
¿Quiere decir que es partidario de que Cartagena sea provincia?
Eso lo dejo para que sean los ciudadanos los que digan lo que quieren, pero desde un punto de vista de peso político en Madrid, sí nos convendría tener las dos provincias.
¿Ustedes notan la crisis?
Muchos profesionales trabajan para para ONG que están ligadas a la Administración y notan los recortes. En Murcia se piensa más en lo urgente que en lo importante. Si cuando las cosas van mal recortamos y no invertimos en planificación y en investigación, el día de mañana no vamos a saber lo que pasa en el mundo.
¿Qué retos se plantea?
Pretendemos crear un Observatorio electoral y de cambio social. Queremos llenar el vacío que hay sobre lo procesos electorales. Creemos que en la Administración regional falta una investigación como la que el CIS desarrolla en España.
¿Cuál es su objetivo como decano?
Vamos a seguir trabajando por un reconocimiento de nuestras profesiones. Creemos que está habiendo un deterioro de la calidad de los trabajos de investigación que publican la Administración y las empresas privadas. Eso tiene que estar supervisado por un profesional. Nos preocupa que empresas de servicios sin personal cualificado o funcionarios sin titulación estén haciendo estudios e investigación. Todo el mundo piensa que puede hacer una encuesta.
REGIÓN DE MURCIA, LA VERDAD, 27 DE NOVIEMBRE DE 2009
Javier Sierra (30 años) es licenciado en Ciencias Políticas. y ejerce de politólogo. Es gerente de la empresa de investigación social y de mercados Consultores CSA. Profesor asociado de la Universidad de Murcia y docente invitado en la Politécnica de Cartagena y la Pontificia de Salamanca. CSA trabaja desde 2004 en estudios, investigaciones y encuestas para distintas administraciones, cámaras de comercio, ministerios y empresas privadas. Este año ha publicado trabajos sobre la situción de los periodistas y los medios de la Región, la juventud y la emancipación y un diagnóstico del sector turístico.
¿La radiografía actual de la Región está muy condicionada por la crisis económica?
La crisis nos ha llevado a preocuparnos sobre las necesidades básicas y a dejar de lado otras labores sociales o de auto realización. La coyuntura ha hecho que los murcianos desplacen sus preocupaciones hacia el paro o la marcha de las empresas. La reducción de ingresos en las familias puede originar que las clases medias mengüen. Otras consecuencias son la vuelta a los estudios de jóvenes que dejaron los libros atraídos por altos salarios en la construcción. Muchos buscan ahora iniciativas de autoempleo en la hostelería, por ejemplo. En un plano más general, la crisis ayudará a reestructurar los sectores económicos, permaneciendo principalmente aquellos cuyos cimientos se basan en la liquidez y la profesionalidad. Puede haber también una moderación salarial para las personas sin cualificación.
¿Qué le falta a la Región?
Nos falta capacidad de influencia en los centros de poder. Somos una Región dinámica y con amplios potenciales, pero fallamos a la hora de que se nos tenga más presente cuando se deciden políticas de Estado.
¿Por qué sucede esto?
Un murciano habla bien de su tierra, pero a la hora de la verdad nos falta marketing ante el resto de España. En otras regiones hacen un mundo de cuatro piedras y son capaces de venderlo. En la Región nos falta que se nos tome más en consideración, pero para ello es necesario poner en valor y en vanguardia lo que tenemos, que es mucho. Un ejemplo es lo que hemos tardado en poner en valor Cartagena, con sus importantes hallazgos arqueológicos. En cuanto a Murcia, hay que analizar por qué miles de turistas que acuden a las playas pasan de largo y no entran en la ciudad.
En el terreno sociológico, ¿de qué forma somos distintos?
En la Región tenemos lo positivo del sur, su carácter y su modo de vida, pero sin embargo no hemos tenido la habilidad de adaptarnos y de absorber todas las influencias del Levante que nos vienen desde el Norte. Es muy importante en este punto contar con unas buenas comunicaciones por ferrocarril y por avión, porque está demostrado que determinan poderosamente el auge de una región. En algunas encuestas se demuestra, por ejemplo, el dinamismo que hay en Alicante, como provincia, a la hora de crear empresas.
¿Y dentro de la Región?
Hay singularidades en la forma de pensar según el tamaño de los municipios. En los grandes hay una mentalidad más tradicional en comparación con los pequeños, donde sus vecinos viajan más para buscar servicios en otras poblaciones.