Noviembre de 2007

Hace años que sigo de cerca la obra de Roberto Esposito, filósofo italiano nacido en Nápoles (1950) y profesor de Historia de las Doctrinas Políticas en el Istituto Italiano di Scienze Umane, con sede en Nápoles y Florencia. Fue cofundador del Centro para la Investigación sobre el Léxico Político Europeo, con sede en Bolonia. Es codirector de la revista Filosofia Politica. Es también miembro del Collège International de Philosophie. En mi opinión, es uno de los filósofos más importantes del actual pensamiento europeo.

Sus primeras obras, no traducidas al castellano, se centraron en el estudio de algunos clásicos del pensamiento político europeo, como Maquiavelo, Vico y Rousseau: Vico e Rousseau e il moderno Stato borghese (Bari, 1976); La politica e la storia. Machiavelli e Vico (Nápoles, 1980); Ordine e conflitto. Machiavelli e la letteratura politica del Rinascimento (Nápoles, 1984).

A estas obras hay que añadir la edición de un volumen colectivo sobre Hannah Arendt, una de las grandes pensadoras políticas del siglo XX: La pluralità irrappresentabile: il pensiero politico di Hannah Arendt (Urbino, 1987).

Sin embargo, la obra en la que Esposito comienza a desarrollar su propio pensamiento es Categorías de lo impolítico (Bolonia, 1988), traducida recientemente al castellano (Katz, Madrid, 2006). Esposito toma de Thomas Mann el término “impolítico”, pero no lo utiliza como sinónimo de apolítico o antipolítico, sino más bien como un indicador de los límites de la política, tal y como ha sido pensada en el Occidente moderno.

De hecho, el libro trata de desconstruir las grandes categorías del pensamiento político occidental, dado que estas categorías han dejado fuera lo “impensado” o lo “irrepresentable” de la política, su sombra o su trasfondo “impolítico”. Ese trasfondo “irrepresentable” exige cuestionar la categoría misma de “representación”, tanto en el sentido tradicional o teológico-político (el poder temporal como imagen visible del Dios eterno), como en el sentido moderno o democrático (la delegación y representación de la mayoría del pueblo por una instancia soberana única).

Para llevar a cabo esta desconstrucción, Esposito sigue los pasos de una serie de autores del siglo XX más o menos heterodoxos con respecto a la tradición de la filosofía política moderna: Romano Guardini, Carl Schmitt, Eric Voegelin, Hannah Arendt, Hermann Broch, Elias Canetti, Simone Weil y Georges Bataille.

Este empeño en repensar críticamente las grandes categorías de la filosofía política, lo prosigue Esposito en su libro Confines de lo político: nueve pensamientos sobre política (Bolonia, 1993), también traducido al castellano (Trotta, Madrid, 1996). Como se anuncia ya en el título del libro, son nueve las categorías analizadas: Política, Democracia, Responsabilidad, Soberanía, Mito, Obra, Palabra, Mal y Occidente. Y a los autores ya citados (Arendt, Canetti, Bataille…) se añaden otros (Heidegger, Weber, Blanchot, Bonhoeffer, Levinas…).

Tras estos dos libros, Esposito publica una pequeña y preciosa obra sobre el “origen de la política”, en la que confronta a dos de sus autoras predilectas: El origen de la política: ¿Hannah Arendt o Simone Weil? (Roma, 1996), y que afortunadamente también ha sido traducida al castellano (Paidós, Barcelona, 1999).

En todas estas obras, Esposito combina una sorprendente erudición, una gran finura en el análisis de los autores y conceptos tratados, y un pensamiento propio muy atento a los problemas y perplejidades de nuestro tiempo.

En su trayectoria intelectual se inicia una nueva etapa con la trilogía que ha publicado en los últimos años, y que ha sido traducida en la editorial Amorrortu: Communitas: origen y destino de la comunidad (Amorrortu, Buenos Aires, 2002, orig. 1998); Inmunitas: protección y negación de la vida (Amorrortu, Buenos Aires, 2004, orig. 2002); Bíos. Biopolítica y filosofia (Amorrortu, Buenos Aires, 2006, orig. 2004). Con estas tres obras, Esposito ha tratado de elaborar de forma mucho más explícita su propio pensamiento político, tomando como punto de apoyo la compleja relación entre estas tres categorías: comunidad, inmunidad y biopolítica.

La tesis de Esposito es que toda comunidad se constituye mediante la creación de mecanismos inmunitarios destinados a protegerla de la muerte, es decir, de todo aquello que la amenaza en su existencia misma como comunidad viviente. El problema es que todo mecanismo inmunitario, sea biológico o político, requiere incorporar en pequeñas dosis el mal del que ha de proteger al organismo vivo o a la comunidad política. Y esa dosis inmunitaria puede crecer hasta amenazar al organismo o a la comunidad desde dentro. Pues bien, esa ambivalente relación entre inmunidad y comunidad es la que permite a Esposito explicar la doble cara de la biopolítica moderna, tal y como ha sido analizada por Foucault: una gestión política destinada a preservar la vida de los individuos y las poblaciones puede convertirse en su reverso, una “tanatopolítica” capaz de causar la muerte de millones de seres humanos, como ocurrió en la Alemania nazi.

Después de esta magnífica trilogía, que ha tenido un amplio eco internacional, Esposito acaba de publicar un último libro, donde extiende y aplica su pensamiento biopolítico al campo del derecho: Terza persona. Politica della vita e filosofia dell'impersonale (Einaudi, Turín, 2007).

Puede consultarse la entrevista concedida por Esposito al diario argentino Clarín, el 12-03-2005, a propósito de su reciente trilogía.

Última actualización: 25/11/2007 00:33


El 17 de noviembre de 2007, en la ciudad española de Valencia, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, presentó el resumen para los políticos (DESCARGAR) del documento final de síntesis del Cuarto Informe del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC).

En apenas 23 páginas se resume un informe en el que han participado más de 2.500 científicos de todo el mundo, y que tras cinco días de debatirlo palabra por palabra ha contado también con la aprobación política de los representantes de 130 países, incluidos Estados Unidos, China, India y Arabia Saudí.

Considero que tanto el informe científico, basado en numerosas investigaciones sectoriales y consensuado por los más diversos expertos de la comunidad científica internacional, como su aprobación política por la mayor parte de los países del mundo, incluidos los más poderosos y los más responsables del problema, constituye un acontecimiento histórico de enorme importancia. A partir de ahora, va a ser un documento de referencia básico para científicos, políticos, empresarios, grupos ecologistas y organizaciones ciudadanas de todo el mundo. No es extraño que la Academia Sueca haya concedido al IPCC, junto con el ex-vicepresidente estadounidense Al Gore (protagonista y divulgador del documental Una verdad incómoda), el Premio Nobel de la Paz.

Y tampoco es extraño que Ban Ki-monn haya lanzado este mensaje a todos los gobiernos, empresas y ciudadanos del mundo: “Los científicos han hablado con una sola voz. El cambio climático es el reto de nuestra época”. Y los más perjudicados serán, como ya lo están siendo, los países más pobres del planeta. Por eso, Ki-moon espera y reclama que en la próxima cumbre de la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que dentro de tres semanas va a celebrarse en Bali (Indonesia), haya “progresos reales” y tanto los países ricos como los pobres logren en 2009 un nuevo acuerdo que sustituya al de Kioto.

Las conclusiones más importantes del informe del IPCC son las siguientes:

1. “El calentamiento del clima es inequívoco, y ya es evidente por el aumento de la temperatura media global del aire y los océanos, la amplia fusión del hielo y la nieve y el aumento global del nivel del mar”. Hay algunos impactos, como el aumento del nivel del mar, que “ya son inevitables” y que “durarán siglos”. Así de claro comienza el informe. “11 de los últimos 12 años (1995-2006) están entre los 12 más cálidos en los registros instrumentales de la superficie terrestre (desde 1850)” y el ritmo actual de calentamiento (0,13 grados cada década) es mayor que el que el IPCC calculó en 2001. La temperatura media de la última mitad del siglo XX ha sido probablemente la mayor de ningún periodo de 50 años seguidos desde el descubrimiento de América, hace 500 años, “y probablemente la más alta en al menos los últimos 1.300 años”. La temperatura ha subido más en el hemisferio norte y especialmente en el Ártico, “que se ha calentado a una velocidad que dobla la del resto del planeta”. El aumento ha sido tan fuerte que “la temperatura en el océano ha aumentado a profundidades de al menos 3.000 metros y el océano ha estado absorbiendo más del 80% del calor añadido en el sistema climático”. Al calentarse, el mar aumenta de volumen y su nivel sube 3,1 milímetros al año de media desde 1993. Según el IPCC, el hielo ártico en verano se ha reducido un 7,4% cada década, pero este dato ya está anticuado, porque el pasado 1 de octubre el Instituto Nacional de Investigación del Hielo de EEUU elevó el descenso al 10% cada década. Animales y plantas ya están respondiendo a este calentamiento. Las aves migran y los árboles cambian de altitud.

2. El calentamiento es efecto de la acción humana. “La mayor parte del aumento de la temperatura observada globalmente en la segunda mitad del siglo XX es muy probablemente debida al aumento observado de la concentración de gases de efecto invernadero de origen humano. Es probable que ha habido un calentamiento antropogénico en los últimos 50 años en todos los continentes salvo en la Antártida”. Desde que se inicia la revolución industrial (en torno a 1800) y se comienza a quemar carbón y petróleo de forma masiva, la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera se ha disparado. Pero este proceso se ha acelerado en las últimas décadas: “Las emisiones de gases de efecto invernadero han crecido un 70% entre 1970 y 2004”. El resultado es que “la concentración atmosférica de CO2 en 2005 excede de lejos el rango natural de los últimos 650.000 años”.

3. Aunque se tomen medidas para frenar el cambio climático, sus efectos son ya irreversibles y durarán siglos. El informe da por hecho que las emisiones de gases de efecto invernadero “seguirán creciendo durante décadas” y que causarán un cambio en el clima “mayor que el observado en el siglo XX”. Los científicos prevén una subida de entre 1 y 6,4 grados para el siglo XXI, en función de la senda que decida tomar la humanidad. Sin embargo, el calentamiento más probable se sitúa entre 2 y 4,5 grados. Además, “el aumento del nivel del mar por el calentamiento es inevitable. La expansión térmica continuará durante muchos siglos después de que se estabilice la concentración de gases de efecto invernadero, para cualquier nivel de estabilización, causando una subida mucho mayor de la proyectada para el siglo XXI (entre 18 y 59 centímetros). La eventual contribución del deshielo de Groenlandia podría ser de varios metros y mayor que la expansión térmica si el clima se mantiene entre 1,9 y 4,6 grados por encima de los niveles preindustriales durante varios siglos”.

Ante estos datos y estas previsiones, ¿qué cabe hacer? Según el informe del IPCC, no queda ya mucho tiempo para frenar o paliar los efectos más catastróficos del cambio climático: apenas ocho años. Las emisiones de gases de efecto invernadero tienen que empezar a bajar a partir de 2015. Si no se cumple ese calendario, se producirá muy probablemente un aumento de la temperatura media de entre 2 y 2,4 grados, el nivel a partir del cual la Unión Europea considera que habrá “interferencias peligrosas sobre el clima”.

Lamentablemente, considero muy improbable que se cumpla ese calendario, porque serían necesarios cambios muy radicales y muy rápidos en las bases mismas del capitalismo industrial, tal y como se ha desarrollado y expandido durante los dos últimos siglos. Sería necesaria una auténtica revolución no sólo tecnoeconómica (reemplazo de unas fuentes de energía contaminantes y cada vez más escasas por otras limpias y renovables), sino también sociopolítica (control democrático de las grandes corporaciones y de todos los sistemas de producción, distribución y consumo, tanto a escala local y regional como nacional y global). Es posible que esa doble revolución se produzca, pero no en ocho años.

Última actualización: 18/11/2007 16:00


La Fundación Juan March, continuando con una tradición iniciada en diciembre de 2001, ha organizado el XII Seminario de Filosofía, con el título La fuerza del ejemplo: un nuevo universalismo. El conferenciante invitado en esta ocasión ha sido Alessandro Ferrara, profesor de Filosofía Política en la Universidad de Roma “Tor Vergara” y presidente de la Asociación Italiana de Filosofía Política.

Alessandro Ferrara tiene ya una dilatada trayectoria intelectual y varias publicaciones en castellano. Próximamente aparecerá en la editorial Gedisa su último libro, La fuerza del ejemplo. Exploraciones en el paradigma del juicio, que ha sido el tema en torno al cual ha girado este XII Seminario.

El día 13 de noviembre, dio una primera conferencia titulada Universalidad ejemplar. El día 15 dio una segunda conferencia titulada Una reflexión filosófica sobre la política. Y el viernes 16 se celebró un encuentro a puerta cerrada en el que varios profesores españoles de Filosofía fuimos invitados a debatir con el profesor Ferrara.

En sus dos conferencias, Alessandro Ferrara analizó las características que distinguen al discurso filosófico actual y a la acción política en nuestro mundo globalizado, y planteó el papel crucial que en ambos ámbitos puede jugar la “fuerza del ejemplo“. El valor del “ejemplo” es un asunto que, por diversas razones, no ha recibido la atención que merece en la historia de la filosofía occidental. ¿Qué es la ejemplaridad? ¿Por qué y de qué modo algo singular puede tener un significado universal? ¿Cómo se relaciona la fuerza del ejemplo con la fuerza de la ley? Estos interrogantes, planteados por el profesor Ferrara en sus dos conferencias, fueron posteriormente debatidos en el seminario a puerta cerrada.

El seminario fue moderado por el director de la Fundación Juan March, Javier Gomá, que es licenciado en Filología Clásica y en Derecho, doctor en Filosofía, letrado del Consejo de Estado (con el número uno de su promoción) y Premio Nacional de Ensayo 2004 por su libro Imitación y experiencia (Pre-textos, Valencia, 2003).

Abrió el debate Manuel Cruz, de la Universidad de Barcelona. Y a continuación intervinimos el resto de profesores invitados: Aurelio Arteta (Universidad del País Vasco), Fina Birulés (Universidad de Barcelona), Ramón del Castillo (UNED), Antonio Gómez Ramos (Universidad Carlos III de Madrid), Carlos Thiebaut (Universidad Carlos III de Madrid), Antonio Valdecantos (Universidad Carlos III de Madrid) y yo. El debate fue muy rico y en él se plantearon las posibilidades y las dificultades de la “universalidad ejemplar”, sobre todo en un mundo tan plural y sometido a cambios históricos tan acelerados.

Última actualización: 17/11/2007 10:18


El jueves 8 de noviembre de 2007, a las 7.30 de la tarde, en el Hemiciclo de la Facultad de Letras de la Universidad de Murcia (Campus de la Merced), participé en la presentación pública del libro El nacimiento de la Bioética (Madrid, Biblioteca Nueva, 2007), del que es autor Diego José García Capilla. En la presentación intervinieron también el propio autor y Aurelio Luna, Catedrático de Medicina Legal y Forense en la Universidad de Murcia.

Diego José García Capilla (Murcia, 1960) es médico desde 1983 y licenciado en Filosofía, en cuyos estudios obtuvo el Premio Extraordinario de Licenciatura. Se doctoró en Filosofía en 2005, con una tesis sobre el nacimiento de la Bioética, dirigida por mí. Cursó el Máster en Bioética de la Universidad Complutense de Madrid, dirigido por Diego Gracia, y hoy compatibiliza el ejercicio de la medicina con la docencia de Bioética en diversos centros de la Universidad de Murcia (Filosofía, Medicina y Enfermería).

En este libro, el autor se ha propuesto utilizar la metodología genealógica de Foucault para reconstruir el nacimiento de la Bioética, es decir, las condiciones históricas de aparición de una nueva disciplina que apenas tiene treinta años de existencia. Por eso, García Capilla describe este nacimiento como una “eventualidad”, como un acontecimiento azaroso en el que convergen cuatro grandes líneas de fuerza: la crisis del milenario paternalismo médico, la emergencia del principio de autonomía (del que deriva el “consentimiento informado”), la medicalización de la vida que acompaña a la expansión del Estado de bienestar (con los conflictos derivados entre una demanda infinita de servicios sanitarios y unos recursos públicos finitos) y, por último, los riesgos y responsabilidades que se derivan de las nuevas tecnologías biomédicas y biotecnologías.

La confluencia histórica de esos cuatro vectores en el último tercio del siglo XX ha dado lugar a la emergencia de la Bioética, no sólo como una nueva disciplina académica sino también como un nuevo poder institucional. Por eso, el autor presta atención tanto a las características epistemológicas de esta nueva disciplina como a la constitución y funcionamiento de los dos grandes tipos de comités de bioética (los comités de ética de la investigación clínica y los comités de ética asistencial).

Comprender la génesis de la Bioética como un nuevo tipo de saber y de poder ayuda a comprender también su estructura epistemológica e institucional. En este punto, la reconstrucción histórica es inseparable de una determinada toma de posición ética y política. De hecho, Diego José García Capilla termina su libro con una clara defensa del carácter plural e interdisciplinar de la Bioética, frente al doble peligro que la amenaza: el dogmatismo religioso y la tecnocracia de los expertos.

Última actualización: 13/11/2007 14:52


El filósofo español Eugenio Trías acaba de publicar El canto de las sirenas. Argumentos musicales (Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, Barcelona, 2007). Este libro es una monumental historia de la música clásica europea. A lo largo de mil densas y enjundiosas páginas, se ocupa de la obra de veintitrés grandes compositores, desde Claudio Monteverdi hasta Iannis Xenakis, y concluye con una larga “coda filosófica” sobre la relación entre filosofía y música en Platón, sobre el “hilo de Ariadna” de esta relación en la historia de la filosofía occidental y sobre las formas o “categorías musicales”.

A pesar de su temática y extensión, el libro ha tenido una gran acogida. En los medios de comunicación se han multiplicado las entrevistas al autor y las reseñas elogiosas de la obra. Véase, por ejemplo, la que aparece en el diario La Verdad, con motivo de la estancia del filósofo en la ciudad de Murcia. A las pocas semanas de la publicación de El canto de las sirenas, se han vendido ya varios miles de ejemplares. Esto se debe no sólo al interés de la obra como tal sino también al creciente reconocimiento público de la trayectoria intelectual de su autor.

Con este libro, son ya unos treinta y cinco los publicados por Eugenio Trías, desde que en 1969 se diera a conocer con La filosofía y su sombra. Durante casi cuarenta años, y especialmente a partir de La filosofía del futuro (1983) y Los límites del mundo (1985), Trías ha ido componiendo una obra filosófica original y con vocación sistemática, que ha girado en torno a dos grandes principios: el de variación y el de límite.

Por todos estos motivos, la Sociedad de Filosofía de la Región de Murcia ha organizado unas jornadas denominadas La filosofía del límite. Homenaje a Eugenio Trías, que han contado con la presencia y participación del propio Trías, y en la que hemos participado varios ponentes de la Universidad de Murcia y de otras universidades españolas. Las jornadas han sido coordinadas por Patxi Lanceros y Antonio Rivera, y se han celebrado en Murcia el 29 y 30 de octubre de 2007.

La Sociedad de Filosofía murciana continúa de este modo su labor de reconocimiento público a la obra de filósofos españoles vivos, como ya hizo con Gustavo Bueno y Fernando Savater, no sólo celebrando sendos encuentros en torno a ellos, sino también publicando las ponencias de todos los participantes. También las ponencias de este tercer encuentro se publicarán en próximas fechas.

Última actualización: 02/11/2007 17:54


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  • Última modificación: 2009/02/26 19:22
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