Julio de 2026
Los ojos abiertos de la gitana Ceija Stojka
Ceija Stojka, cuyo nombre se pronuncia Tchaïa Stoïka, nació el 23 de mayo de 1933 en el sudeste de Austria, en el seno de una familia romaní que se dedicaba al comercio de caballos y llevaba una vida ambulante por las tierras llanas del Burgenland, al este de Austria. Ella era la quinta de seis hermanos.
El pueblo romaní procede del norte de la India, se extendió por Europa durante la Edad Media y recibió distintos nombres en distintas regiones: zíngaros, tsiganos, gitanos, bohemios, sintis, lovaris, calés, etc. El término «romaní» fue adoptado oficialmente por la Unión Romaní International (en romaní Romano Internacionalno Jekhetanipe) en 1971. Las expresiones rom (masculino) y romni (femenino) aluden a hombres y mujeres casados y emparentados entre sí en el seno de una comunidad gitana ambulante, por oposición a gadjo (masculino) y gadji (femenino), payo y paya en español, o paysan y paysanne en francés, que designan a los «otros» no gitanos. Actualmente son la minoría étnica más numerosa de Europa, con una población entre 10 y 12 millones de personas.
En 1938, Austria es anexionada por la Alemania nazi y los romaníes son privados de sus derechos y deportados a los campos de concentración, junto con judíos, comunistas, homosexuales, discapacitados, etc. Entre 1933 y 1945, se estima que fueron asesinados entre 200.000 y 500.000 romaníes. Uno de ellos fue el padre de Ceija. El 3 de marzo de 1943, cuando aún no había cumplido los diez años, la propia Ceija fue detenida y deportada junto con su madre, sus hermanos y sus hermanas. Pasó por los campos de Auschwitz, Ravensbrück y Bergn-Belsen, pero logró sobrevivir y fue liberada el 15 de abril de 1945, junto con su madre y cuatro de sus hermanos y hermanas. Se instalaron en Viena y se dedicaron a vender tejidos de puerta en puerta o en los mercados callejeros, hasta el año 1984. En ese tiempo, Ceija Stojka tuvo tres hijos.
En 1988, tras perder a uno de sus hijos y con 55 años de edad, decide dar voz a su experiencia en los campos de exterminio y se convierte en la primera persona que da testimonio público del genocidio sufrido por los romaníes, llamado por los historiadores Porajmos o Samudaripen. Lo hace mediante la publicación de dos libros en los que cuenta su infancia, la deportación sufrida por ella y por su familia, y los primeros años tras su liberación: Wir leben im Verborgenen. Erinnerungen einer Rom-Zigeunerin (Vivimos en la clandestinidad. Recuerdos de una romni gitana) (1988) y Reisende auf dieser Welt (Nómadas en este mundo) (1992), reeditados de manera conjunta el año de su muerte, con el título Wir leben im Verborgenen. Aufzeichnungen einer Romni zwischen den Welten (Vivimos en la clandestinidad. Apuntes de una romni entre dos mundos) (2013).
Aunque era considerada una analfabeta, entre 1988 y 2008 publica cuatro libros impactantes: a los dos ya citados hay que añadir la entrevista con la cineasta Karin Berger (Träume ich, dass ich lebe? Befreit aus Bergen-Belsen, 2005) y el poemario Auschwitz ist mein Mantel (2008).
Paralelamente, se convierte en una activista que reivindica los derechos y la cultura del menospreciado pueblo romaní. En el año 2000 edita Me Diklem Suno (Tuve un sueño), un disco de canciones romaní en dialecto lovari interpretadas por ella misma. La ya citada Karin Berger dirigió dos documentales sobre ella: Ceija Stojka. Porträt einer Romní (Ceija Stojka. Retrato de una romni) (1999) y Unter den Brettern heligrünes Gras (Hierba fresca bajo las tablas) (2005).
Pero su testimonio no es sólo literario y musical. En la década de 1990 comienza a dibujar y a pintar de manera autodidacta, y se entrega por entero a su nueva vocación hasta su muerte en 2013. Pintaba todos los días, en la mesa del comedor de su apartamento vienés. Su trabajo fue tan intenso y tan continuado que llegó a pintar, en papel, en cartón o en tela, más de mil obras. Sin embargo, la mayor parte de su producción pictórica fue conocida sólo después de su muerte.
Los dos temas principales son sus felices años de infancia y los aterradores años del régimen nazi: por un lado, el recuerdo gozoso de la vida ambulante con su familia romaní; por otro lado, el recuerdo terrible de los campos de exterminio en los que conoció las formas más extremas de la crueldad humana. Todo su empeñó consistió en «mantener los ojos abiertos» (el símbolo del ojo está constantemente presente en muchos de sus dibujos y pinturas), tanto para denunciar el terror de la violencia genocida como para celebrar la vida, la naturaleza, el amor, la alegría y la belleza.
Muere el 28 de enero de 2013. Desde entonces, se han multiplicado las ediciones de sus escritos, las exposiciones antológicas de sus dibujos y pinturas, y los documentales sobre la historia del pueblo romaní. El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía le dedicó la exposición Ceija Stojka. Esto ha pasado, que se celebró en Madrid del 21 de noviembre de 2019 al 23 de marzo de 2020 y cuyo catálogo se publicó con el mismo título (Madrid, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, 2019, 178 p.).
Yo he tenido la suerte de descubrirla gracias a una exposición organizada por el Musée de Beaux-Arts et d’Archéologie de Besançon (Francia), con el título Ceija Stojka. Gardez les yeux ouverts, que permanecerá abierta del 27 de febrero al 21 de septiembre de 2026.
Última actualización: campillo@um.es 2026/07/12 19:21
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- Última modificación: 2026/07/12 20:00
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